
En un acto de compromiso civil que resuena en toda la provincia de Río Negro, la Justicia de General Roca condenó a un hombre por maltrato animal tras un lamentable episodio ocurrido en el barrio Villa Regina. El sujeto fue interceptado por un grupo de vecinos mientras deambulaba con una pequeña perra negra en condiciones de extrema crueldad.
Un rescate impulsado por la empatía
El hecho, que se viralizó rápidamente, comenzó cuando los residentes de la zona notaron que el animal no solo era llevado a la fuerza, sino que tenía el hocico fuertemente sujetado con una soga y una cadena apretada al cuello.
Ante la indignante escena, la reacción vecinal no se hizo esperar. Una mujer increpó al hombre exigiendo la liberación inmediata del animal, a lo que él se negó alegando que era “un regalo de su sobrino”. Sin embargo, ante la evidencia del sufrimiento de la mascota, los presentes decidieron actuar: le arrebataron a la perra de sus brazos para ponerla a salvo y radicaron la denuncia correspondiente.
El fallo: más que una multa, un reproche ético
La Jueza de Paz de Villa Regina analizó las pruebas presentadas, que incluyeron filmaciones de los vecinos y una fotografía contundente donde se observa el rostro maniatado del animal. Ante la falta de pruebas de descargo por parte del acusado, la sentencia fue firme.
El hombre deberá abonar una multa económica, pero lo más destacado del fallo radica en sus fundamentos:
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Entidades beneficiadas: El dinero recaudado será destinado íntegramente a instituciones locales dedicadas a la protección y cuidado animal.
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Seres Sintientes: La sentencia subraya que, aunque el acto no alcanzó la escala de un delito penal grave, sí constituye una infracción al Código Contravencional.
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Impacto social: El fallo destaca un fuerte “reproche ético”, recordando que los animales ya no son considerados “objetos”, sino sujetos con capacidad de sentir.
Este caso sienta un precedente vital para la región, demostrando que la vigilancia comunitaria y la justicia pueden trabajar de la mano para proteger a quienes no tienen voz.
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