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LeBron James a Philadelphia 76ers: ganadores y perdedores del bombazo del mercado NBA

El análisis detallado tras la firma de LeBron con los Sixers: del nuevo súper equipo armado en Philadelphia y el futuro de los Lakers, hasta las franquicias golpeadas en la Conferencia Este.

La novela de LeBron James llegó a su fin. Luego de escuchar propuestas de gran parte de las franquicias, mensajes de directivos e incluso recibir presión del comisionado Adam Silver para acelerar su elección, los Philadelphia 76ers dieron el batacazo y ganaron la contienda por la estrella.

A sus 41 años, “El Rey” mantiene un nivel altísimo y conserva la capacidad de alterar el equilibrio de la liga. Sin dudas, era la carta ganadora que muchas franquicias buscaban para soñar con el anillo, especialmente tras confirmar que aceptaría un contrato muy inferior a su valor real de mercado.

Por lo tanto, el cierre de la agencia libre dejó un saldo de pura frustración para ciertos equipos y un festejo total para otros. A continuación, el balance de quiénes salen mejor y peor parados tras este movimiento histórico.

Los ganadores del movimiento

Philadelphia 76ers

La franquicia logró un mercado de pases espectacular al sumar a Jaylen Brown y a LeBron. Con estos movimientos, arman un cinco inicial temible: Tyrese Maxey, VJ Edgecombe, Brown, James y Joel Embiid.

Acordar por solo 8 millones de dólares a cambio de dos años convierte esta firma en una oportunidad inmejorable. Si bien sus días de cobrar 52 millones como en los Lakers quedaron atrás, su verdadero peso en el mercado actual rondaría los 21 millones para esta campaña.

El fichaje revoluciona la estructura de los Sixers, cuyo plan original era poner a Dean Wade en el quinteto inicial. El salto de calidad con LeBron es abismal, relegando a Wade a un rol de rotación que le dará aire al banco. No obstante, aún faltan ajustar algunos engranajes para ser candidatos indiscutidos, y el estado físico de Embiid sigue generando dudas. Si el físico los acompaña, tienen potencial de sobra para plantarle cara a toda la liga.

A pesar de la ilusión, el equipo debe encontrarle la vuelta a la rotación de Embiid. Las opciones detrás del camerunés (Adem Bona, Ariel Hukporti y Johni Broome) no representan una amenaza de peso en la pintura. Una alternativa sería usar a James como un “cinco” de recambio en pasajes específicos para disimular esta falencia.

Otro reto para Philadelphia será lograr la química en cancha. Ya había incertidumbre sobre cómo encajaría Jaylen Brown, un jugador que necesita amasar mucho el balón. Sumar a LeBron eleva la dificultad de este rompecabezas táctico. La buena noticia es que James ya probó el año pasado que no tiene problemas en ceder el mando ofensivo, tal como lo hizo al jugar con Luka Doncic y Austin Reaves.

Pese a los posibles roces por el manejo del balón, el sistema tiene todo para brillar. A lo largo de su trayectoria, el Rey se caracterizó por potenciar a su entorno, algo que buscará replicar en los 76ers apoyado en su enorme lectura de juego. Además, su potencia en ataque rápido encajará perfecto con armadores explosivos como Maxey y Edgecombe. Por si fuera poco, su voz de mando en el vestuario será clave para unificar los objetivos del grupo.

La dirigencia tendrá margen para pulir los detalles pendientes más adelante. Atraer estrellas es el paso más complejo en el armado de un plantel, y en ese aspecto los Sixers ya cumplieron con creces. Faltan ajustes, pero la estructura actual es suficiente para ilusionarse con llegar a las Finales.

Los Angeles Lakers

El vínculo entre James y el conjunto angelino pintaba para terminar de manera tensa. Sin embargo, el jugador les ahorró un dolor de cabeza al comunicar su salida, evitando así una negociación que prometía ser desgastante.

Aunque se mantiene firme entre los 30 basquetbolistas más destacados del torneo, Los Ángeles urgía más de tiradores y fondo de armario que del rol organizador de James. Su partida facilitó el armado de una nueva estructura enfocada en Luka Doncic y Austin Reaves, sumando piezas que aportan triples y marca defensiva.

Quizás el equipo ceda terreno de forma inmediata y su nivel individual sea menor al de la campaña pasada. Tampoco fue brillante el uso de su espacio salarial, sobre todo por lo caro que salió el traspaso de Walker Kessler. Pese a esto, la partida de LeBron destraba un nuevo esquema con mayor proyección a futuro.

Bronny James

En su segundo año, Bronny demostró que tiene madera para la liga, promediando un 39% de acierto exterior y una defensa sólida. No obstante, cargar con la figura paterna a su lado lo opacaba constantemente. Esta separación le brinda el escenario ideal para forjar su propio destino, ya sea para el éxito o el fracaso, pero bajo sus propias alas.

La Conferencia Este

La época donde el Este era el lado “fácil” de la liga es historia antigua. Actualmente, los Knicks defienden el anillo, Boston sigue siendo una amenaza pese a la salida de Jaylen Brown, Toronto se perfila para sumar a Kawhi Leonard, Indiana recuperó sus piezas tras un año plagado de lesiones y Philadelphia armó un súper equipo.

Era predecible que LeBron optaría por volver a esta conferencia si buscaba el camino más directo hacia otro campeonato. Basta recordar su tiranía entre 2011 y 2018 con Miami y Cleveland, donde alcanzó ocho Finales al hilo y se probó la corona tres veces, reinando sin oposición en su zona.

Hoy, el escenario del Este es un tablero súper competitivo. La pelea por un boleto a las Finales será una guerra sin cuartel.

Los perdedores del movimiento

Stephen Curry

Golden State soñaba en grande con sumar a LeBron e, idealmente, a Anthony Davis, para brindarle a Curry un último baile por el anillo. La realidad, en cambio, los deja con una plantilla entrada en años que deberá esperar casi hasta la mitad del calendario para contar nuevamente con Jimmy Butler y Moses Moody.

Los Warriors se quedaron sin margen de error pensando en los Playoffs. Al Horford alcanzó los 40 años, Porzingis viene de jugar solo 32 encuentros por problemas físicos y su síndrome de POTS, y las rodillas de Curry ya no están para acarrear todo el peso de la franquicia. Al esfumarse la opción de James, las chances de hacer ruido en la postemporada se desinflaron drásticamente.

Cleveland Cavaliers

La mayor falencia de Cleveland el año pasado fue su incapacidad para sostener la presión en las instancias clave. Aunque la convivencia de LeBron con Donovan Mitchell y James Harden (dos especialistas en absorber mucha posesión) hubiera sido compleja, el “Rey” les habría aportado esa cuota de jerarquía invaluable que los números no siempre logran medir para cerrar partidos apretados.

A pesar de que la vuelta de James habría jerarquizado a Miami, los Cavs mantienen una mejor base de temporada regular por lo largo de su rotación. El problema es que el banco importa menos en Playoffs, escenario donde es muy probable que LeBron termine sacando a su exequipo de competencia cuando llegue el mes de mayo.

Minnesota Timberwolves

Todo indicaba que este era el lugar predilecto para LeBron. La franquicia liberó el espacio ideal en el quinteto titular al desprenderse de Julius Randle y Naz Reid. Sumado a esto, tienen sangre nueva lista para cargar con el trabajo sucio en la fase regular, dándole a James descanso para brillar en los cierres y en la postemporada. Por último, poseen una identidad táctica capaz de anular a los Nuggets, la bestia negra de los Lakers últimamente.

El consuelo para Minnesota es que, al menos, no tendrán que lidiar con LeBron en su misma conferencia. De todas formas, su rotación en los puestos de alero quedó debilitada, perdiendo la chance inmejorable de sumar a una súper estrella con un contrato sumamente amigable para el límite salarial.

Miami Heat

La urgencia de sumar a James era real, incluso habiendo concretado el bombazo de Giannis Antetokounmpo, un canje que les costó casi toda la profundidad de su banco de suplentes. Sin la llegada del “Rey”, todo apunta a que les costará meterse en el top cuatro del Este.

Las carencias son notorias: urgen armadores de recambio y más especialistas desde el perímetro. Con el roster actual tal como quedó configurado, es una utopía pensar en ver a Miami levantando el trofeo a fin de año.

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