
El papa León XIV celebró su primera Pascua al frente de la Iglesia y dejó un fuerte mensaje en medio del contexto mundial de conflictos, al llamar a alejarse de “la prepotencia y las lógicas de dominio” y a caminar juntos en lo que definió como “horas oscuras de la historia”.
Durante la misa en la Basílica de San Pedro, el pontífice reflexionó sobre la misión de la Iglesia y cuestionó las lógicas de poder y violencia. En ese marco, sostuvo que “la cruz es parte de la misión: el comienzo es más amargo y espantoso, pero también el más gratuito. La ocupación imperialista del mundo es entonces interrumpida desde el interior y la violencia que hasta hoy se hace ley es más desenmascarada”.
El Papa también hizo hincapié en la necesidad de construir vínculos desde el respeto y el encuentro, y destacó que “los grandes misioneros son testigos de acercamientos cuidadosos, cuyo método consiste en compartir la vida, el servicio desinteresado, la renuncia a cualquier estrategia calculadora, el diálogo y el respeto”.
En un mensaje atravesado por el contexto internacional, León XIV llamó a renovar el compromiso con la paz y la unidad: “Los Santos hacen la historia. En esta hora oscura de la historia, ha complacido a Dios enviarnos a difundir el perfume de Cristo en vez del olor de la muerte. Renovemos el sí a esta misión que nos pide unidad y que trae la paz”.
Además, advirtió sobre los riesgos de entender la fe como una forma de imposición y remarcó que “para acoger debemos aprender a dejarnos acoger, incluso en los lugares donde la secularización parece más avanzada no son tierra de conquista ni reconquista”.
De esta manera, el pontífice volvió a insistir en que la evangelización no debe pensarse en términos de dominio, sino como un camino de diálogo, servicio y convivencia, en un mundo atravesado por tensiones y conflictos que, según señaló, requieren más que nunca de gestos de paz.
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