
Todo comenzó como un alerta por ruidos en el techo de una vivienda, avistando un posible intento de entradera. A las 3 de la mañana de este viernes, un llamado de urgencia al 911 movilizó a la Policía hacia una casa de calle Cerrillos al 3900. La dueña del lugar pedía ayuda por movimientos extraños en su propiedad, pero el operativo tomó un rumbo totalmente distinto una vez que los agentes cruzaron la puerta.
Al llegar al lugar, los efectivos del Comando Radioeléctrico se entrevistaron con Sabrina, de 40 años. La mujer les relató que minutos antes la habían sobresaltado fuertes ruidos provenientes de los techos. Mientras intentaba resguardarse y entender qué pasaba, vio caer una misteriosa bolsa de plástico hacia el patio delantero de su vivienda.

Temiendo que hubiera delincuentes escondidos en la cuadra, la vecina autorizó a los uniformados a inspeccionar el sector. Cuando los agentes se acercaron al bulto que había llovido desde las alturas, comprobaron que no era basura: adentro de la bolsa de nylon transparente había cientos de pequeños paquetes con una sustancia blanca, meticulosamente cerrados con precintos azules.
Evidentemente, alguien que corría por los techos había necesitado descartar mercadería de urgencia. Con este nuevo escenario, el procedimiento se trasladó a la Comisaría 19° y se le dio aviso a la Dirección de Microtráfico. Recién con las primeras luces del día, las pruebas de campo revelaron qué era exactamente lo que había caído en la propiedad.
El secuestro oficial arrojó los siguientes números:

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129 gramos de cocaína en total.

El operativo comenzó a las 3 de la mañana luego del reporte por movimientos sospechosos en la cuadra. -
319 envoltorios individuales listos para su comercialización al menudeo.
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El cargamento estaba fraccionado y oculto dentro de 10 bolsas de nylon más chicas (nueve con 32 dosis y una con 31) para facilitar su distribución.
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