
Un bar que funcionaba como “after” clandestino fue clausurado este domingo cerca del mediodía en pleno barrio Refinería. El operativo terminó con el desalojo pacífico de unas 40 personas que permanecían en el lugar, el cual operaba en condiciones de extrema precariedad.
La intervención de la Dirección de Proximidad se desencadenó a raíz de múltiples llamados de los vecinos, quienes denunciaron ruidos molestos que llegaban a escucharse a más de una cuadra de distancia. Al ingresar al establecimiento, los agentes confirmaron que el comercio seguía funcionando fuera del horario permitido y se encontraron con un escenario de alto peligro estructural para los propios asistentes.
Durante la inspección del espacio, el personal municipal constató las siguientes irregularidades:
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Pésimas condiciones generales de salubridad e higiene.
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Cables eléctricos colgando al descubierto.
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Tableros de tensión sin sus respectivas tapas protectoras.
Tras vaciar el local, el lugar fue fajado y el propietario deberá responder ante el Tribunal de Faltas, que establecerá las sanciones correspondientes por las infracciones cometidas.
Sobre el operativo, el secretario de Control municipal, Diego Herrera, afirmó: “Seguiremos actuando con inmediatez y firmeza ante este tipo de situaciones, que son inadmisibles ya que alteran la convivencia y representan un enorme riesgo para las personas que estaban en el lugar”.
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