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Policiales

Los detalles de la audiencia por los crímenes narco que conmovieron a la ciudad

Héctor, Diego, Marcos y Bruno. Los cuatro trabajadores asesinados en 96 hs en Rosario por los narcos.

Los fiscales Patricio Saldutti, Gisela Paolicelli y Adrián Spelta imputaron este viernes a 16 personas que fueron detenidas en los últimos días por su presunta participación en dos de los cuatro crímenes narco que conmovieron a Rosario la semana pasada: el del taxista Diego Alejandro Celentano y el del colectivero Marcos Iván Daloia. La audiencia se realizó en la Sala 10 del Centro de Justicia Penal, ante la jueza Paula Álvarez. Por los otros dos hechos- el de Héctor Figueroa y el del playero Bruno Bussanich- si bien hay medidas en curso, no hubo imputaciones hasta ahora.

Cronología de la violencia

En el comienzo, Saldutti realizó una cronología de los hechos violentos que -a entender del fiscal- fueron la respuesta en la calle a una serie de requisas hechas por el gobierno provincial en varios pabellones de presos de alto perfil en la cárcel de Piñero en los últimos días de febrero. Así, el primer acontecimiento que el MPA encuentra en esta zaga es la balacera contra micros del Servicio Penitenciario en la mañana del sábado 2 de marzo en Avenida Circunvalación, que dejó a tres agentes heridos. Luego, siguieron los homicidios de los taxistas Héctor Fernández y Diego Celentano, un ataque a la Comisaría 15, la ejecución del chofer Marcos Daloia, otro atentado contra un colectivo de la línea 122, un taxi incendiado y el asesinato de Bruno Bussanich, el playero de la estación de servicio Puma de Mendoza al 7600.

Saldutti reiteró un dato que ya se conocía: que las balas utilizadas para matar a los taxistas el martes 5 y el miércoles 6 eran de la policía. Además, confirmó que se habían disparado desde una misma arma, que también se usó el jueves 7 en la noche para atacar una Comisaría, la 15. Los tres hechos se cometieron en la zona sur.

La escena en la que mataron a Celentano, el segundo taxista ejecutado en 24 hs

¿Quién jaló del gatillo para matar a Héctor y a Diego? ¿Quién encargó esas acciones violentas que jaquearon a la ciudad y dejaron a la ciudad sin taxis por varios días? Por el momento, la investigación no tiene esos datos. Lo que sí se sabe es que Raúl Pereyra, el primero de los imputados este viernes, tenía a su nombre un teléfono desde el que se pidió el viaje que llevó al segundo de los taxistas asesinados a su muerte. Según la palabra de un testigo de identidad reservada, los que mataron esa noche fueron dos hombres.

La noche anterior al crimen de Diego en la zona sur de Rosario, se había matado de la misma forma a Héctor Fernández, hecho por el cual no hubo detenciones hasta ahora. Es que a Pereyra no hubo forma de vincularlo con ese viaje, que se abordó en la calle. En el hecho del martes 5, cabe recordar, un pasajero sube a un taxi y al llegar al destino indicado los esperaba otro hombre, que desde afuera mató al chofer.

Entre los testigos que brindaron su palabra a la justicia hubo un chofer del SIES al que le tocó llegar en asistencia a ambos hechos. Él fue quien confirmó a los fiscales que ese martes, al escapar de la escena el asesino y su cómplice había quedado una zapatilla al lado del auto. Y que al otro día, se había repetido el hallazgo: habían matado a otro taxista en zona sur y también había quedado una zapatilla tirada en el lugar. ¿Cuál era el mensaje? En la audiencia no se profundizó sobre el dato.

El primero este viernes fue Raúl Pereyra, que tenía a su nombre una línea que fue dada de alta el 28 de febrero y que sólo tuvo seis comunicaciones de escasos segundos con el número de su mujer. Desde ese teléfono suyo se pidió el taxi que manejaba Celentano. Y después del crimen dejó de usarse. Y por ello los fiscales fue imputado como partícipe necesario del homicidio del segundo taxista. En la audiencia, eligió no hablar.

Saldutti confirmó que los dos choferes asesinados la semana pasada trababajan con la misma agencia de radio taxis, que utiliza el número telefónico 455.5555. Y según explicó el fiscal, el segundo de los choferes que murió bien podría haber sido cualquier otro colega suyo: es que cuando pidieron un móvil por Whatsapp, lo hicieron a una dirección que un primer chofer no pudo encontrar, Lamadrid 407. Fue ahí cuando explicaron por el radio interno que se debía bucar al pasajero en Lamadrid 407, pero Bis. Ese fue el pedido que tomó Diego, que según contó su esposa en una entrevista, estaba termnando de cenar y ya había finalizado su turno. Pero decidió agarrar un último viaje y terminó encontrándose con su muerte.

Un dato adicional que se dijo en la audiencia fue que hay 500 licencias que se vinculan con Su Taxi, la agencia con la que trabajaban ambos choferes. “Además, la esposa de su dueño tiene otra empresa, con la que se relacionan otros 205 vehículos”. En total, de los poco más de 4.000 que tiene Rosario, esta pareja gestiona los viajes de 705 taxis.

Apenas conocido el dato de las dos muertes, hubo quienes recordaron que el hijo del titular de esta empresa fue quien alquiló a su nombre la casa de un juez rosarino en 2019, adonde obtuvo prisión domiciliaria Ema “Pimpi” Sandoval. En ese lugar, el narco y ex barra de Newell’s terminaría ejecutado a balazos junto a otras dos personas. Sin embargo, este tema no fue mencionado hoy en el Centro de Justicia Penal. En cambio, Saldutti reiteró lo que ya había dicho en conferencia de prensa hace unos días: el titular de “Su Taxi” habló con el MPA y colaboró con la causa aportando el recorrido de ambos vehículos.

Los ataques a los colectiveros

Esa misma noche del miércoles, un rato antes que el crimen de Celentano en el taxi, desde una moto le disparan a un colectivo de la línea 122. Pero el atentado no trasciende hasta el otro día, cuando balean en la cabeza a Marcos, chofer de la línea K. Ambas cosas pasaron muy cerca de la otra, en el oeste rosarino.

Por esos hechos, llegaron a la audiencia de este viernes once personas que fueron detenidas en un allanamiento a un domicilio en Nicaragua al 2200. Para los fiscales, el lugar era un “aguantadero”. Cuando llegaron las fuerzas policiales, se encontró ahí la remera que se le veía en una cámara de seguridad a quien le había disparado a Marcos Daloia. Y la moto con la que habían escapado los sicarios de la escena del crimen también esta guardada en esa dirección. Según lo que relató a la justicia el chofer de la 122, que había sobrevivido a un ataque la noche anterior a la que le dispararon a Marcos, la moto y la vestimenta usada en las dos balaceras era la misma. Toda la evidencia estaba ahí: la Honda Twister blanca estacionada en el pasillo y la ropa hecha un bollo arriba del techo.

En medio de la audiencia, el fiscal Saldutti contó que acababa de recibir un informe hecho a la remera encontrada en el allanamiento de calle Nicaragua: había dado positivo en plomo, por haber estado cerca de un arma que se disparó. Y luego de ese dato, solicitó la imputación de los once detenidos en el aguantadero, por encubrimiento.

Después de seis horas de imputación y dos cuartos intermedios, para la tarde restaba conocerse la imputación a los otros cuatro acusados, detenidos durante los allanamientos que solicitó el equipo de fiscales armado especialmente para investigar estos crímenes, integrado por Luis Schiappa Pietra, Fernando Dalmau, Marisol Fabbro, Adrián Spelta y Patricio Saldutti.

Los imputados fueron: Raúl Justino Pereyra, David Joel Pereyra, Eduardo Alvarado, Micaela Barrios, Natalí Belén Barrios, Joel Barrios, Alejandro Sebastián Caro, José Luis Caro, Marcelo Fabián Caro, María del Luján Caro, Jesús Darío Chaves, Lucía Jimena Orue, Romina Belén Quiroga, Walter Quiroga, Lucía Celeste Rodríguez y Ezequiel Agustín Rodríguez

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