
En Rosario, durante los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, no todo pasó en una cancha, una pista o una pileta. También hubo pantallas, simuladores, auriculares, teclados y controles. Por primera vez, los eSports formaron parte del programa oficial de los Juegos y sus resultados se incorporaron al medallero.
La competencia reunió tres disciplinas: Valorant, EA SPORTS FC y Assetto Corsa GT, con jugadores de distintos países de Sudamérica. La L2 Arena, en el Centro de Convenciones Patio de la Madera, fue el escenario de las definiciones.
Pero detrás de las partidas hubo otro protagonista: el público. Algunos llegaron porque ya conocen el mundo gamer. Otros acompañaron a sus hijos y también estuvieron quienes se acercaron simplemente por curiosidad y terminaron descubriendo una competencia que todavía resulta novedosa para muchos.
“Está buenísimo, me encanta que haya venido a los Juegos. Siempre miro, no juego tanto. Siento que puede hacerse muy grande en el futuro”, contó uno de los espectadores que se acercó a ver la competencia.

De jugar en casa a representar a un país
Entre quienes conocen de cerca ese universo estuvo una familia que llegó al predio junto a sus hijos, jugadores de eSports.
“Tengo dos hijos, uno de nueve y otro de 13, que son amantes de esto. El más grande juega al Valorant, así que estamos por él también”, contó su padre.
Para Henrich Mohr Benkestein, integrante de la selección paraguaya de Valorant, la experiencia tuvo además un significado especial. Fue su primera participación en un evento de estas características y destacó la importancia de que los deportes electrónicos tengan un espacio oficial.
“Me gustó mucho el evento, fue muy divertido y un orgullo participar como paraguayo. Fue la primera vez”, contó. Y agregó: “Es la primera vez en el mundo donde hay algo oficial para los juegos electrónicos. Yo creo que es el primer paso para hacerlo mucho más grande”.
La incorporación de los eSports marcó así un cambio dentro de la competencia: los jugadores pasaron a representar oficialmente a sus países y a disputar medallas como ocurre con las disciplinas tradicionales.

Medallas, público y emoción
Argentina tuvo un comienzo destacado en la disciplina. Daniela Arias consiguió el oro en EA SPORTS FC, Néctar Bruno Coleff obtuvo la plata en Assetto Corsa GT y Lautaro Zuviría ganó el bronce, en las primeras definiciones disputadas en Rosario.
Coleff reconoció que, aunque buscaba quedarse con el primer puesto, la medalla tuvo un valor especial. “Es muy importante ser los primeros. Es una alegría enorme poder sumarle una medalla al medallero oficial de la delegación argentina”, expresó.
Pero hubo algo que destacó incluso por encima del resultado: competir en casa. “Es mágico poder estar acá con mi gente, con mi pueblo. La gente va por la calle, te para, te saluda, te pregunta en qué deporte estás, le mostrás la medalla y te pide una foto. Es una hermosa experiencia”, relató.
El acompañamiento también se hizo sentir durante las finales de Valorant. Daniela Arias definió la competencia como “una locura” y destacó el esfuerzo mental que requiere.
Su compañero Lautaro Zuviría coincidió: “Se hizo sentir la localía. Se notó en la final con Dani. Fue increíble que vengan a apoyar y, sobre todo, los deportes electrónicos”.

Una experiencia que va más allá de las pantallas
Mientras las partidas avanzaban, los espectadores seguían las competencias, probaban los simuladores y se acercaban a una disciplina diferente dentro de los Juegos.
Uno de ellos incluso contó que estaba compitiendo de manera recreativa en el circuito de Monza, en Assetto Corsa: “Está complicado, pero está muy buena la experiencia”.
La jornada dejó una postal que resume el espíritu de esta nueva disciplina: chicos que encontraron en los eSports un espacio de competencia, padres que llegaron para acompañarlos y espectadores que, aun sin conocer demasiado del mundo gamer, se acercaron a mirar.
“Esto es histórico, porque nunca pasó. Está bueno que incluyan a los pibes en los deportes y acá en los Sudamericanos”, resumió otro espectador mientras alentaba a los argentinos.
Entre una vuelta de simulador y una final de Valorant, los eSports encontraron en Rosario algo más que un escenario para competir: un público dispuesto a descubrirlos y una oportunidad para empezar a ocupar un lugar dentro del deporte oficial.
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