
Las autoridades de Italia recuperaron cinco hojas manuscritas de Benito Mussolini redactadas en el contexto de su reunión con Adolf Hitler en el castillo de Klessheim, el 22 de abril de 1944, en Salzburgo. Los documentos, centrados en política, fuerzas armadas, economía y colonialismo, permanecieron durante décadas en el mercado de antigüedades hasta ser localizados en una casa de subastas de Turín.
La operación fue llevada adelante por el Núcleo de Protección del Patrimonio Cultural de Turín, dependiente de los Carabinieri, que decomisó los manuscritos y los restituyó al Archivo del Estado de Roma. La actuación se concretó tras detectar que los papeles habían sido presentados ante la Soprintendenza para obtener un Certificado de Libre Circulación, paso previo a su eventual venta y exportación al extranjero. Incluso figuraban con número de catálogo independiente en subastas.
Los documentos fueron sometidos a un análisis forense por el centro RIS de Parma, que confirmó la autenticidad tras comparar la caligrafía con otros escritos inequívocamente atribuidos a Mussolini. Las hojas incluían su característica firma con el monograma “M”. Además, un detalle físico reforzó la verificación: los folios estaban doblados en cuatro partes, señal de que probablemente fueron guardados en un bolsillo, como era habitual en este tipo de borradores.
Entre los pasajes más significativos, se destacan afirmaciones que revelan la retórica imperial y bélica del régimen fascista. En uno de los fragmentos, Mussolini escribió: “Aquellos que se disponen a consumar contra nosotros la más vil de las injusticias se darán cuenta de que el pueblo italiano es capaz de heroísmos iguales a los de los primeros soldados que reivindicaron la gloria de Roma y toda la civilización de la tierra africana”.

En referencia a la ocupación de Etiopía, el dictador dejó asentado: “Los indígenas deben estar convencidos: a) de nuestra superioridad y, por tanto, de nuestro derecho a gobernarlos; b) de que nuestro gobierno los elevará a mejores formas de vida”.
La Soprintendenza corroboró que estos escritos formaron parte de archivos extraviados tras el colapso de la República Social Italiana en 1945. La recuperación fue coordinada junto con la Fiscalía de Florencia, a partir de la alerta de un particular. Desde el Archivo del Estado de Roma subrayaron que se trata de borradores autógrafos de discursos oficiales y remarcaron la importancia de que toda documentación relativa a asuntos de Estado sea considerada patrimonio público bajo protección estatal.
En paralelo, la investigación permitió recuperar otros documentos históricos vinculados al poeta italiano Gabriele D’Annunzio. Según precisó el diario Corriere della Sera, entre los papeles hallados figuran borradores autógrafos, un telegrama manuscrito enviado por Mussolini a D’Annunzio, un discurso dirigido al Rey y a las autoridades por la inauguración de la estatua del Bersagliere en 1932 y una copia mecanografiada del texto “Viático a S.A.R. Amadeo de Saboya, Duque de Aosta, Gobernador General del África Oriental Italiana y virrey de Etiopía”.

La aparición de estos manuscritos ocurre ochenta años después de su desaparición, en un momento clave de la Segunda Guerra Mundial, cuando las potencias del Eje enfrentaban el inminente derrumbe en Europa. En aquella reunión en Salzburgo, Mussolini y Hitler abordaron de manera estructurada los ejes de “Fuerzas Armadas”, “Política” y “Economía y Trabajo”, en un intento por sostener una alianza que ya mostraba signos de agotamiento.
La recuperación no solo restituye piezas clave del patrimonio histórico italiano, sino que también aporta nuevas fuentes documentales para comprender la dinámica interna del eje nazi-fascista en uno de sus momentos más críticos.
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