
El periodista especializado en boxeo Marcelo González recordó a Jorge “Locomotora” Castro tras su fallecimiento a los 59 años y aseguró que fue la figura que salvó a la actividad nacional a fines de los años 80. En diálogo con Río 96.9, el histórico integrante de las transmisiones de Combate Space repasó su vínculo cercano con el púgil desde sus inicios, destacó su capacidad para sobreponerse a graves accidentes de tránsito y reveló anécdotas de su carrera.
González se mostró conmovido por la noticia de la muerte de un hombre que parecía “indestructible”. Al respecto, recordó que el boxeador había sobrevivido a varios siniestros viales que pusieron en jaque su vida, incluyendo el ocurrido en 2005 que lo mantuvo casi un mes en coma y tras el cual logró volver a subirse al ring.
El vínculo entre ambos comenzó cuando Castro tenía 19 años y González 21, durante una convocatoria de la selección argentina amateur para enfrentar a las figuras de Cuba en la Federación Argentina de Box (FAB). El periodista rememoró que el joven que ya llenaba estadios en Caleta Olivia y Comodoro Rivadavia subió las escaleras del primer piso para el pesaje cantando “hoy me voy a comer un cubanito” frente a toda la delegación rival, antes de vencer en una decisión muy estrecha al campeón mundial amateur y olímpico Carlos García. Poco tiempo después, presentados por el mánager José Cifuentes en el aeroparque metropolitano antes de una velada televisada por Canal 11 que encabezaba Juan Martín “Látigo” Coggi, realizaron una entrevista para la revista Cuadrilátero cuando el púgil no llegaba a las 10 peleas.
El salvador del boxeo nacional y su particular entrenamiento
Al momento de definir el legado deportivo de Castro, González destacó su aparición en 1987, cuando el Luna Park había dejado de organizar veladas y la actividad profesional se trasladó al estadio de la FAB, en Castro Barros 75. “Yo me quedo con el tipo que rescató al boxeo argentino en una época de vacas muy flacas”, afirmó el periodista, quien resaltó que gracias a su carisma de cuna, su desfachatez, sus declaraciones picantes y los pronósticos de los rounds en los que iba a definir los pleitos, los estadios volvieron a llenarse.
Sobre su preparación física para alcanzar un récord de 144 peleas profesionales y 90 nocauts —siendo el mayor noqueador en números de la historia del boxeo argentino y uno de los tres con más combates ganados—, el especialista aclaró cómo era su rutina: “No es que no le gustaba entrenar, entrenaba guanteando, eso es lo que lo hacía más grande, porque guanteaba, no le gustaba saltar la cuerda, no le gustaba correr”.
En ese sentido, explicó que su preparación no seguía los cánones profesionales tradicionales, sino que se basaba en el trabajo de guantes, bolsa y punching ball. “El Roña no fue un boxeador, el Roña fue un peleador que boxeaba, por eso lo llamaban como lo llamaban, Roña, porque de chico buscaba roña justamente”, definió González, y compartió un código interno que mantenían cada vez que se cruzaban en el gimnasio: cuando le preguntaba cuántos abdominales había hecho en el día, Castro se quedaba pensando y le respondía “uno, cuando me levanté de la cama”.
La promesa cumplida para la tapa de El Gráfico y el presente del boxeo

Otro de los momentos que González reconstruyó fue la previa del combate contra Carlos Pastrán en la FAB, que derivó en la tapa de la revista El Gráfico del 5 de julio de 1988. En los camarines, antes de subir al cuadrilátero, el histórico fotógrafo Humberto Speranza ingresó a hablar con el boxeador. Castro dibujó en un papel el cuadrado del ring, le preguntó al reportero gráfico en qué sector se iba a ubicar para tomar el mejor ángulo y foco, y le prometió: “Yo te lo tiro ahí”. En el segundo round, exactamente en el rincón acordado con Speranza, lanzó la descarga final que obligó al árbitro a realizar una cuenta de pie y al entrenador mendocino Paco Bermúdez a tirar la toalla.
Por último, el periodista analizó la actualidad de los deportes de combate frente al avance de las artes marciales mixtas, las plataformas de streaming y las veladas de influencers y youtubers. Si bien reconoció que se perdió masa de consumidores respecto a la época de Combate Space, sostuvo que el boxeo sigue siendo convocante cuando se enfrentan protagonistas de renombre, importando hoy más la pelea en sí que el título en juego.
Respecto a los eventos con creadores de contenido, consideró que no hay que darles la espalda si sirven para acercar nuevos adeptos, pero advirtió sobre los riesgos físicos que implican aunque se utilicen cabezales o guantes de 15 onzas: “A este deporte específicamente hablando no se juega, a veces vemos espectáculos deplorables, pero yo creo que habría que traerlos al mundo del boxeo en sí y habría que generar un departamento de boxeo no tradicional, darle un marco regulatorio, darle un marco médico acorde, porque no cualquiera puede subirse al ring”.
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