
Rosario Central anunció oficialmente el regreso de Marco Ruben, el máximo goleador de su historia en la era profesional, y la noticia sacudió al mundo Canalla. El club lo comunicó a través de sus redes sociales, confirmando la vuelta del delantero que había puesto punto final a su carrera el 14 de diciembre de 2024 tras la victoria ante Belgrano. “Nunca me fui”, fueron las palabras del histórico atacante de Arroyito.
La vuelta marca un nuevo capítulo en la relación entre el ídolo y la institución que lo vio nacer futbolísticamente. Ruben, que se había retirado luego de disputar 19 partidos en su último ciclo con apenas un gol —convertido en su reestreno ante Lanús en mayo—, retorna en un contexto deportivo complejo para Central, que viene de una de sus temporadas más pobres desde el regreso a Primera División.
El 14 de diciembre de 2024 había quedado “sellado a fuego” en la historia auriazul. Tras jugar los 90 minutos ante Belgrano en el Gigante de Arroyito, Marco Ruben se arrodilló en el campo de juego, con la mirada perdida, mientras sus compañeros se acercaban para abrazarlo. Era el final de su carrera profesional.
La presencia de Ángel Di María como compañero puede haber sido un factor determinante en la decisión de Marco Ruben de volver a Rosario Central. Compartir plantel con un campeón del mundo, surgido también del club y con un fuerte sentido de pertenencia, no solo eleva la jerarquía futbolística del equipo sino que potencia el costado emocional del regreso.
La identificación de ambos con la camiseta, el liderazgo puertas adentro y la posibilidad de construir una sociedad dentro y fuera de la cancha podrían haber sido argumentos clave para que Ruben sienta que aún tenía algo más por vivir en el Gigante, esta vez acompañado por otra referencia histórica del pueblo Canalla.
En aquel momento, el delantero expresó con profunda emoción: “Central es la pasión más grande que me tocó vivir en mi vida. Desde que mi viejo me trajo a los seis años por primera vez a la cancha por las boleterías de Cordiviola y entré a cocoyito con él, quedó algo adentro de mi cuerpo que no se fue ni se irá”.
También dejó un mensaje directo para los hinchas: “Es un cariño y un amor sincero y excede un resultado. Nunca fui de venderles cosas que no eran, siempre fui de frente”.

Una historia de amor en cuatro etapas
Nacido en Fray Luis Beltrán, Ruben debutó con apenas 17 años el 25 de agosto de 2004 bajo la conducción de Ángel Zoff, en un empate sin goles ante Quilmes. Tras convertir 23 tantos en 72 partidos, fue transferido a River Plate y años más tarde regresó para convertirse en símbolo.
Su segundo ciclo, iniciado en 2015 con Eduardo Coudet como entrenador, fue el más fructífero: 53 goles hasta 2019, antes de partir a Atlético Paranaense. En 2022 se había retirado por primera vez como el máximo goleador de Central en la era profesional de AFA (1939-presente) con 105 tantos, además de ser uno de los máximos artilleros del Clásico rosarino y campeón de la Copa Argentina 2018.
El 2 de junio de 2024 había vuelto a jugar para Central y anotó el gol del empate agónico ante Lanús, reavivando una ilusión que finalmente se apagó meses después… hasta ahora.
Un regreso que ilusiona
El anuncio del club abre un nuevo interrogante deportivo y emocional. En medio de un presente irregular, la vuelta del último gran ídolo contemporáneo representa un impulso anímico para el plantel y los hinchas. Resta conocer los detalles contractuales y el rol que ocupará dentro del equipo, pero la noticia ya genera expectativa en el pueblo Canalla.
Marco Ruben vuelve a casa. Y en Rosario, cuando la pasión es tan grande, nunca se puede hablar de un adiós definitivo.
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