
En medio de la retracción del consumo y la incertidumbre económica, Xurama, la histórica marca de calzado e indumentaria de Marixa Balli, cerró sus locales en el barrio porteño de Flores luego de casi dos décadas de actividad. La decisión impactó en una de las esquinas emblemáticas de la zona comercial de Av. Avellaneda, donde la firma funcionaba desde 2005.
La empresaria, que actualmente participa de MasterChef Celebrity, habló sobre el cierre en el programa LAM, donde expresó su angustia y describió el complejo escenario que enfrenta el comercio minorista. “Nunca vivimos una situación tan difícil, nunca”, sentenció Balli, al explicar que optó por liquidar el stock y retirarse del rubro ante la volatilidad de los precios, la falta de insumos y los elevados costos para renovar contratos de alquiler.
Según relató, la decisión fue tomada tras un análisis exhaustivo de los números y no de manera impulsiva. Tras el vencimiento del contrato en septiembre pasado, el local fue desocupado en tiempo récord, marcando el final de una etapa para la marca.
Balli también denunció la ausencia de precios de referencia y los problemas en la cadena de abastecimiento. “Hoy te dicen esto, mañana lo otro. El zapato se demora porque la base no llega o el material falta”, explicó, al detallar las dificultades cotidianas para sostener la producción. En ese contexto, la empresaria sostuvo que el calzado dejó de ser una prioridad para muchas familias argentinas.
La gente está priorizando la comida, el colegio y la obra social. Si falta dinero, el supermercado le gana a la ropa siempre
El impacto de la crisis, remarcó, no se limita a los comercios minoristas. Balli contó que observó a sus fabricantes “totalmente deprimidos”, con talleres que cerraron o redujeron personal ante la baja demanda y la competencia de productos importados provenientes de Brasil y China.
Pese a su buen presente en los medios, la empresaria reconoció que no planea volver a fabricar calzado ni indumentaria en el corto plazo. Aunque prefirió no dar demasiados detalles hasta finalizar la liquidación del stock en un local provisorio de menor tamaño, adelantó que evalúa incursionar en el rubro del hogar y la decoración.
“Amo fabricar, pero no a cualquier precio. No quiero perder lo que invertí durante años por una situación que no puedo controlar”, concluyó Balli, en una reflexión que resume el escenario que atraviesan miles de comerciantes de Flores y la zona de Av. Avellaneda, donde cada vez son más frecuentes las persianas bajas y los locales vacíos.
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