
El Gobierno nacional decidió otorgarle mayores facultades al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien desde ahora deberá autorizar distintas erogaciones del Estado, entre ellas transferencias de fondos a las provincias, lo que representa un nuevo aumento de su peso político dentro de la administración libertaria.
La medida forma parte de una estrategia impulsada por el presidente Javier Milei y la secretaria general de la Presidencia Karina Milei, orientada a intensificar el control sobre el manejo de los recursos públicos mediante la ampliación del esquema de firmas que validan las decisiones administrativas.
Hasta ahora, muchos desembolsos del Estado —como las transferencias de fondos a las provincias mediante los Aportes del Tesoro Nacional (ATN)— no requerían la firma directa del jefe de Gabinete. Si bien el funcionario participaba en el análisis de los expedientes, las decisiones finales eran instrumentadas por el Ministerio del Interior de Argentina, encabezado por Diego Santilli, y el Ministerio de Economía de Argentina, conducido por Luis Caputo.
Desde esa cartera se evaluaban los pedidos en función de la situación fiscal, los niveles de coparticipación que reciben las provincias, el impacto político de las decisiones y la disponibilidad del fondo.
Un nuevo filtro para el manejo del dinero público
Con esta decisión, el Poder Ejecutivo sumó una tercera instancia de validación para las erogaciones, lo que en la práctica implica mayor control político sobre los movimientos de recursos y fortalece el rol del jefe de Gabinete dentro del esquema de gobierno.
En la Casa Rosada, ubicada en Casa Rosada, aseguran que el cambio no busca limitar a los ministros involucrados, sino reforzar el control interno. “La idea es poner un embudo para aumento de control. Nada más”, explicó una fuente oficial sobre el nuevo esquema.
Los cambios comenzaron a implementarse en los últimos días, antes del viaje del presidente y parte del gabinete a Estados Unidos, y consolidan el rol de Adorni como uno de los funcionarios más cercanos al núcleo de poder del Gobierno.
Uno de los puntos más sensibles del nuevo esquema son los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), recursos que no se distribuyen de manera automática como la coparticipación federal.

Estos fondos son de administración discrecional, lo que significa que el Gobierno decide a qué provincias otorgarlos y en qué momento, una situación que en los últimos meses generó tensiones con varios gobernadores que reclaman asistencia financiera.
Con la incorporación de la firma del jefe de Gabinete, el Gobierno busca que las decisiones económicas también tengan una validación política dentro de la mesa chica del oficialismo. “La idea es ordenar el procedimiento, que consigne el aval de la mesa política. La validación debe contemplar también la estrategia parlamentaria”, explicó a Infobae un integrante de ese espacio.
El crecimiento político de Adorni dentro del Gobierno
En los últimos meses, Manuel Adorni se convirtió en una de las figuras más influyentes del Gobierno, al punto de ser considerado los “ojos y la voz” de Javier y Karina Milei dentro del gabinete. Tras asumir el cargo y desplazar la estructura que había dejado su antecesor, Guillermo Francos, el funcionario consolidó su lugar como principal articulador político del oficialismo.
Hoy divide su agenda entre la gestión administrativa del Gobierno y la coordinación política del equipo reducido que trabaja en la elaboración de proyectos clave para la segunda etapa de la gestión libertaria.
En ese contexto, su participación en las reuniones de la mesa política del Gobierno se volvió central, consolidando una posición que dentro del oficialismo algunos describen como la del funcionario “más mimado” del gabinete.
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