
Lo que debía ser una velada de reconciliación terminó exponiendo las grietas de un clan que no tiene paz. Todo comenzó cuando Guido Icardi rompió el silencio en una entrevista televisiva. El joven, que mantiene un vínculo casi nulo con su hermano desde hace una década, lanzó una frase que tocó una fibra sensible: aseguró que los hijos de Wanda llamaban “papá” a Mauro porque él fue la verdadera figura paterna durante su estadía en Europa.
La respuesta de Maxi López no se hizo esperar. El exjugador de River y Barcelona fue tajante al desmentir al tatuador: “Yo estuve los 15 años que estuvieron en Europa. Me parece que no está bien informado”. Con estas palabras, López buscó dejar en claro que su rol como padre nunca estuvo vacante, a pesar de las polémicas mediáticas.
Una cena con “sonrisas para la foto” y tensión real
Horas después de los picantes comentarios de Guido, el destino —o la organización de Wanda Nara— los reunió a todos bajo el mismo techo. En la cena estuvieron presentes figuras centrales del entorno: Nora Colosimo, las pequeñas Francesca e Isabella, y Martín Migueles, la actual pareja de la empresaria.
Aunque en las redes sociales se mostraron fotos cordiales, testigos del encuentro aseguran que el clima estuvo lejos de ser relajado. La presencia de Guido resultó incómoda para varios, especialmente después de que ventilara detalles sobre la “obsesión de control” que, según él, caracteriza la personalidad de su hermano Mauro.
Radiografía de un vínculo roto
Guido Icardi no solo apuntó contra Maxi López, sino que también profundizó en el distanciamiento con su propio hermano. Según su relato:
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Distancia: No tienen una comunicación fluida desde 2013.
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Personalidad: Definió a Mauro como alguien con un carácter “muy fuerte” y “picante”, alguien que siempre quiere que las cosas se hagan a su modo.
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Fama: Atribuyó el cambio de su hermano al éxito deportivo y el entorno europeo, minimizando la influencia directa de Wanda en ese alejamiento familiar.
Mientras Mauro Icardi mantiene su perfil polémico y obsesivo —según palabras de su propio hermano—, Maxi López optó por correrse del barro mediático para reafirmar su compromiso con la crianza de Valentino, Constantino y Benedicto, remarcando que los hechos de los últimos 15 años hablan por sí solos.
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