Un equipo de neumólogos y cardiólogos del hospital José María Cullen de la capital provincial desarrolla desde el 2020 un estudio “pionero e inédito” que puede tener relevancia internacional sobre las secuelas que deja el coronavirus en pacientes que lo hayan contraído. Los profesionales de salud hallaron alteraciones incluso en personas que presentaron síntomas leves, especialmente cardíacas y respiratorias.
El objetivo del estudio es “tener mayor calidad de abordaje en la contención de los pacientes”, principamente porque en la mayoría de los casos las alternaciones “son imperceptibles desde la sintomatología”.
Son 215 los pacientes que realizaron la consulta luego del diagnóstico de Covid-19 con un PCR positivo, y entre 25 y 30 días posteriores al alta –epidemiológica- y que fueron estudiados. En la actualidad realizaron un corte de 100 pacientes para analizar los resultados parciales, indicaron desde la provincia.
El equipo se conforma desde la jefatura de neumonología Ariel Ballina y Martín Maillo, y de Cardiología, Adrián Carlessi, además de Martín González Vara, Paula Gonzalo, Luciana Vegetti, Leonel Perelló, Cristian Pantaley, Florencia Giménez, Germán Maheara, Sebastián Wustten, Paula Di Renzo, Lucas Costa (FCM-UNL), las enfermeras intensivistas María Rosa Lombardi y Verónica Monzón y Liset Bringas.

Los resultados
“Dentro del examen físico encontramos que el 15% de las personas evaluadas tenían algunas alteraciones”. A todos los pacientes se les realizó además “una tomografía y encontramos que el 35% presentaba algún problema –que es un número muy alto- pero lo llamativo es que dentro de los que presentaban alteración tomográfica, el 51% eran de pacientes con cuadros leves. Es decir, muchas personas que cursaron la enfermedad en su casa, presentaban un compromiso pulmonar”, explicó Maillo y agregó que además “descubrimos una alteración en la estructura del pulmón en personas que no tuvieron cuadros de importancia (o que hayan requerido internación). Es lógico que un paciente crítico presente alteraciones pero nos llama la atención que esto se de en cuadros leves”.
Por otra parte, “un mes después de haber cursado la enfermedad, de acuerdo a los laboratorios realizados, la inflamación sistémica persiste”, sostuvo, de acuerdo a los resultados parciales.
El equipo médico analizó los resultados para evaluar el nivel de compromiso de los bronquios y expresaron que “es más frecuente que el funcionamiento sea normal. Si analizamos quienes tienen afectada de manera severa la función pulmonar, los leves son menos y los casos graves más. Encontramos más afectación en los casos leves pero son más severas en los casos graves”, explicaron.
Una de las pruebas avaladas a nivel internacional se denomina “Test de marcha de 6 minutos” –el cual se aplicó a todos los pacientes que podían caminar y ser evaluados-. Allí “encontramos que el 30% tiene alterado el test de marcha, es decir: les cae la oxigenación al caminar – demostrando que el paciente puede estar muy bien pero no puede caminar o cuando camina se fatiga. También sucede que por la falta de aire deja de caminar. Esto impacta en la calidad de vida, es decir en la capacidad laboral y de recreación. Aquí otra vez nos encontramos con que los cuadros leves son los que más presentan alteración en el test de marcha”, observaron.
Depresión y ansiedad
En todos los casos se hizo una objetivación de las consultas ya que “había molestias, irritabilidad, agotamiento y cuando consultamos con los test de depresión avalados internacionalmente, comprobamos que el 26% presenta algún nivel y se afectan más los leves que los graves, siempre con esta muestra que arrojó los datos parciales”, expresaron.

Consecuencias cardiológicas
En el ámbito de la cardiología también se avanzó en estudios muy completos para poder establecer estos datos parciales, para ello se realizó una resonancia cardíaca a los pacientes, “con la intención de profundizar los conocimientos sobre el nivel de impacto de la enfermedad a nivel del corazón, hallando que si bien, un alto porcentaje de los mismos presentaba diabetes o eran hipertensos, no es tan frecuente encontrar antecedentes cardiovasculares en esta población, ya que se trata de pacientes jóvenes, en términos generales. Aun así, hallamos alteraciones cardiológicas en el 22% de los pacientes estudiados”, explicó Adrián Carlessi.
“En su mayoría presentan depresión en la fuerza de bomba del ventrículo izquierdo y derecho, es decir, depresión de la función sistólica. Inflamación de la pared del músculo cardíaco (miocarditis) o de la bolsa que recubre el corazón (pericarditis) y trastornos aislados, edemas o fibrosis de la pared del corazón, que es una de las características de la cicatrización del corazón”, explicó el cardiólogo.
“En relación a la gravedad de la enfermedad que padecieron, el 48% de los pacientes que estuvieron internados por Covid presentaron anormalidad en la resonancia cardíaca. Siendo en el 11% de los casos que no requirieron internación, donde se hallaron alteraciones en el corazón”, especificó Carlessi.
“En relación a la depresión de la función de bomba del ventrículo derecho, de acuerdo a los datos obtenidos, se da en un 21% en pacientes que estuvieron internados, mientras que solo en el 3% de quienes presentaron cuadros leves. Al estudiar la función del ventrículo izquierdo puede observarse que el comportamiento es similar ya que 1 de cada 4 pacientes que estuvieron internados tienen alteraciones a este nivel, y en los que no estuvieron internados se da solo en un 4%”, especificó Carlessi.
“Aun así, es desconocida la relevancia que tendrán estos hallazgos en el futuro, no pudiendo asegurar si tendrán o no alguna repercusión en el futuro de la salud de la persona, pero abren un nuevo campo de estudio”, concluyó el jefe de servicio de Cardiología.
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