
El presidente Javier Milei delineó en la Asamblea Legislativa una hoja de ruta legislativa para 2026 que contempla “90 paquetes de proyectos” a tratar durante los próximos nueve meses. En un discurso atravesado por fuertes cruces con la oposición, el mandatario planteó un esquema de “ultra reformismo” que, según sostuvo, implicará “nueve meses ininterrumpidos de reformas estructurales que van a rediseñar la arquitectura institucional de la Nueva Argentina”. “Cada uno de los ministerios ha preparado 10 paquetes de reformas estructurales (…) Esto constituirá el año calendario de la reforma”, afirmó.
Entre los ejes centrales de la agenda aparecen la reforma del Código Civil y Comercial, una reforma tributaria, cambios en el Código Aduanero, la ratificación del acuerdo comercial con Estados Unidos, una reforma electoral y de partidos políticos, transformaciones en el sistema judicial, una reforma del Código Penal, una reforma educativa, además de leyes de desregulación industrial, productiva y de Defensa.
}También quedó pendiente en Diputados el tratamiento de la media sanción a la reforma de la Ley de Glaciares, aprobada en el Senado el 26 de febrero.
En relación con la reforma del Código Civil y Comercial, Milei sostuvo que “la propiedad es la piedra angular de toda la economía” y aseguró que impulsará cambios para “salvaguardarla”, junto con modificaciones al Código Procesal Civil y Comercial y normas destinadas a proteger derechos fundamentales y reforzar la defensa del consumidor y la competencia.
Sobre la reforma tributaria, fue contundente: “Necesitamos menores impuestos, porque el sistema tributario tiene que servir al crecimiento; no al recaudador de turno”. En cuanto al vínculo bilateral, destacó la ratificación del acuerdo comercial con Estados Unidos y remarcó: “Por primera vez en la historia (…) el gobierno de Donald Trump acudió en ayuda de nuestro país”, en referencia al respaldo político recibido.

En materia institucional, el Presidente planteó una reforma electoral integral y cambios en el financiamiento partidario: “Necesitamos reformar integralmente nuestro sistema electoral (…) Éste es el camino para eliminar la influencia de las mafias y el narcotráfico”. Respecto de la reforma judicial, afirmó que “la Justicia está trabada porque fue capturada por disputas políticas” y adelantó que enviará proyectos para volverla “ágil, rápida, eficaz y justa”, incluyendo la implementación del juicio por jurados en la Justicia Federal. En paralelo, anticipó una reforma del Código Penal con penas más duras y mayor cobertura de prisión efectiva: “El que las hace, las paga”.
La agenda también abarca la reforma educativa, donde señaló que el sistema actual presenta indicadores críticos: “La escuela servirá a su propósito original: darle herramientas a nuestros niños para que puedan procurarse un futuro mejor, no para doctrinarlos”.
En el plano económico, prometió leyes de desregulación industrial que “barrerán con una montaña de cadenas regulatorias” y normas para la producción primaria, orientadas a remover barreras legales en sectores como minerales críticos (cobre y litio), pesca, agricultura, hidrocarburos y economías regionales, con un enfoque que —según expresó— evite “prejuicios ambientalistas absurdos”. Finalmente, anunció un paquete de leyes de Defensa para fortalecer la coordinación entre fuerzas de seguridad e inteligencia.
Con esta batería de iniciativas, el Gobierno anticipa un año legislativo de alta intensidad política, en el que buscará avanzar con reformas estructurales profundas en múltiples áreas del Estado.
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