Un audaz y millonario golpe delictivo sacudió al norte santafesino este martes 17 de marzo. Un estafador, que actuó a cara descubierta y se movilizaba en un monopatín, logró alzarse con una verdadera fortuna en dólares tras engañar a Elsa Marchetti, esposa del reconocido empresario Filiberto Braida (80), en su domicilio ubicado en pleno centro de la ciudad de Avellaneda.
El delincuente se presentó en la vivienda de calle 10, frente a la plaza mayor, minutos antes del mediodía. Con un relato convincente, le aseguró a la mujer que su marido la esperaba “nervioso” en el Banco Credicoop y que debía entregarle urgentemente sus ahorros para cambiarlos por una “serie nueva”, bajo la amenaza de que los billetes perderían la mitad de su valor después de las 12:30.
La confianza que generó el embaucador fue tal que Elsa, preocupada por la seguridad del joven, lo invitó a ingresar el monopatín a la galería de la casa para evitar que se lo robaran de la vereda mientras ella buscaba el dinero. El delincuente se llevó una suma inmensamente mayor a la que esperaba, ya que accedió a un escondite que el empresario consideraba “imposible” y que solo su esposa conocía.
En diálogo con Radio HOY, Filiberto Braida reflexionó sobre lo sucedido con una mezcla de resignación y alivio: “Gracias a Dios tenemos un robo y no un velorio“, afirmó, priorizando la integridad física de su mujer por sobre la pérdida económica, la cual aclaró que no compromete la operatividad de sus empresas.
El senador Orfilio “Chacho” Marcón, amigo de la familia, fue uno de los primeros en llegar al lugar y describir al sospechoso para pedir colaboración a la ciudadanía. Se trata de un hombre de entre 40 y 50 años, de cabello castaño, con una incipiente barba, que vestía remera negra y pantalón marrón.
La Policía de Investigaciones (PDI) ya trabaja con las cámaras de seguridad de la zona, que captaron al delincuente huyendo hacia el norte de la ciudad tras obtener el botín. El empresario sospecha que los delincuentes marcaron a su esposa luego de verla el día anterior en el banco acompañando a una amiga, aunque reconoció que guardaba el dinero en su casa debido a las malas experiencias pasadas con el sistema bancario argentino.

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