
El 7 de diciembre, con un cielo naranja que prometía tormenta pero nunca llegó, Miranda! salió al escenario del Anfiteatro Humberto de Nito ante más de 30.000 personas. Desde el primer acorde de Siempre que lo beso, Rosario se transformó en una pista de baile colectiva donde la energía no bajó en ningún momento.
Con lunares amarillos y rosas, Ale Sergi y Juliana Gattas encendieron la noche. Extraño mantuvo el clima en alto y luego Uno los dos apareció con Emilia Mernes en pantalla, acompañado por una performance de bailarinas que abrió paso al primer cambio de look: negro, brillos y paraguas de lentejuelas para recibir Triste, con el Ruso Sujatovich sumándose desde las visuales.

El blanco total dominó el escenario para Me Gusta junto a Tini; después llegó Hace rato, con Nicki Nicole desde la pantalla, y un guiño al primer disco que Ale anunció con un: “A ver, Rosario, si esta se la saben…”, antes de saltar junto a Juliana como si la noche no tuviera límites.
Las luces bajaron para un momento teatral: Abraham Mateo apareció en pantalla para la interpretación dramatizada de Ese hombre, de Pimpinela, que el público celebró con ovación inmediata. 743 levantó la euforia otra vez y Perfecta marcó uno de los puntos más altos cuando Juliana gritó “¡Rosario te amo!”, mientras grupos de dos, tres y hasta seis personas bailaban en los escalones convertidos en pistas improvisadas.
En esta edición del show, también se hizo evidente algo más profundo que la energía del setlist: Miranda! viene de ubicarse en lo más alto de las playlists argentinas este año, pero en el corazón de quienes estaban ahí, ya ocupaban ese lugar hace rato. Es una banda que trasciende generaciones: madres bailando con sus hijas, padres cantando los hits más movidos junto a sus hijos, familias completas celebrando al mismo ritmo. Un fenómeno pop que une más de lo que separa.

Hacia el final, los trajes plateados y las gafas de sol anunciaron otro bloque explosivo: Mejor que vos, Yo te diré, Me gustas tanto y el clásico Ritmo & decepción. Siguieron Prisionero, Fantasmas en la casa y Enamorada, tres canciones que terminaron de encender al anfiteatro antes del bis.
De blanco y cargados de brillo —Ale con un traje repleto de perlas— regresaron para Tu misterioso alguien, el éxito que marcó su 2025. La despedida llegó con Don, entre papeles, saltos y la arenga final de Sergi: “Sé que podés dar más, Rosario”.

Dos horas sin pausas, un repertorio que funciona casi como un enganchado de hits y una entrega escénica que no negocia intensidad. Miranda! volvió a demostrar su fórmula: convertir letras sensibles en melodías luminosas y transformar recitales en celebraciones donde, aunque sea por un rato, todo parece estar bien.
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