Tras el derrocamiento de Nicolás Maduro, el enviado especial del Grupo Boing a la frontera colombo-venezolana, Rodrigo Miró, dialogó con el equipo de Ya Pasó desde la ciudad de Cúcuta y brindó un crudo panorama de la situación en la región, marcada por un anuncio que generó impacto a nivel mundial: el inicio de un proceso de liberación de presos políticos en Venezuela.
La información fue confirmada por Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional venezolana y hermano de quien quedó al frente del gobierno interino. Se trata de un reconocimiento histórico por parte del régimen, que durante años negó la existencia de presos políticos en el país. Según los últimos registros, serían 863 las personas detenidas por motivos políticos, entre ellas al menos 50 ciudadanos colombianos y 20 periodistas.
En ese contexto, Miró compartió un testimonio estremecedor desde la frontera. En vivo para Radio Boing, dialogó con el familiar de Javier Giralda García, un ciudadano colombiano de 70 años que permanece detenido desde hace cuatro años y cuatro meses en la cárcel de El Rodeo 3, cerca de Caracas, el mismo complejo donde se encuentra alojado el gendarme argentino Nahuel Gallo, detenido de manera ilegal.

Según el relato, Giralda García fue acusado de terrorismo, espionaje y traición a la patria, pese a su delicado estado de salud. Su detención se produjo cuando cruzó la frontera por Cúcuta en silla de ruedas, y posteriormente fue trasladado al Helicoide, un edificio que originalmente iba a ser un centro comercial y que hoy funciona como uno de los principales centros de detención y tortura del país.
“El Helicoide es un centro de tortura, lo llaman ‘la tumba’. Mi papá estuvo cuatro días desnudo en un cuarto frío, sin agua ni asistencia médica, hasta que intentaron obligarlo a firmar una confesión falsa”, relató su hijo, quien también denunció que la jueza que lo condenó es hija de un alto mando militar del régimen.
El familiar del detenido valoró además la postura del presidente argentino Javier Milei, quien condenó públicamente al régimen venezolano y manifestó su intención de denunciar a Nicolás Maduro ante la Corte Penal Internacional por delitos de lesa humanidad.
En su análisis político, Rodrigo Miró explicó que el anuncio de liberaciones no puede leerse de forma aislada. “Esto no hubiera pasado sin la salida de Maduro del poder. Es una señal directa hacia Estados Unidos y Europa”, afirmó, y recordó que ya fueron liberados cinco ciudadanos españoles, un hecho que hoy ocupa las portadas de los principales medios de ese país.
Mientras tanto, periodistas de distintos países aguardan en las puertas del Helicoide la posible salida de nuevos detenidos. La situación en la frontera sigue siendo extremadamente tensa, con denuncias de intimidaciones, robos y amenazas a la prensa por parte de grupos armados que controlan la zona.
“La expectativa es enorme, pero la incertidumbre también. Hoy pasó algo concreto: el régimen admitió que existen presos políticos. Ahora el mundo mira qué tan real será esta promesa de liberación”, concluyó Miró desde Cúcuta.
Escucha la crónica de Rodrigo Miró
El escenario regional y las señales de apertura del gobierno de Delcy Rodríguez
Periodistas detenidos y el “giro de amor” entre Petro y Trump marcan la tensión en la frontera
En un nuevo contacto en vivo con el equipo de Boing y sus Secuaces, el enviado especial Rodrigo Miró brindó una extensa crónica desde Cúcuta, Colombia, donde continúa a la espera de poder ingresar a Venezuela en medio de un escenario político y diplomático marcado por la incertidumbre.
Desde el barrio La Cruz, una zona popular cercana a la terminal de buses y al consulado venezolano, Miró describió el contexto cotidiano de la ciudad fronteriza, con clima caribeño, comercio informal a cielo abierto y un movimiento constante de personas que cruzan desde y hacia Venezuela. “Son cuadras y cuadras de comercio mano a mano, se vende de todo: frutas, pescado, ropa, repuestos, camisetas de fútbol”, relató.
El periodista también detalló las trabas burocráticas para el ingreso a Venezuela, incluso para la prensa. Contó que debió realizar trámites formales en el consulado venezolano, presentar documentación personal, credencial de prensa, cartas institucionales y datos precisos sobre hospedaje y contactos en el país vecino. Aun así, reconoció que el proceso sigue demorado y no descartó regresar sin poder cruzar la frontera. “Todo indica que, cuando habilitan ingresos, priorizan a quienes no tienen cuestionamientos públicos al gobierno en redes sociales”, explicó.
En el plano político, Miró analizó las movilizaciones realizadas en Colombia en respaldo al presidente Gustavo Petro y en rechazo a la injerencia de Estados Unidos en la región. Recordó que, tras un fuerte cruce discursivo previo, Petro y el presidente estadounidense Donald Trump mantuvieron una comunicación telefónica que bajó la tensión y abrió la puerta a un posible esquema de inversiones norteamericanas en Latinoamérica, especialmente en el sector energético.
“El tono cambió completamente: de hablar de guerra, Petro pasó a plantear diálogo e inversiones”, resumió el cronista, quien señaló que el mandatario colombiano ahora intenta equilibrar su discurso entre la negociación internacional y las presiones de su base política interna.
Respecto a Venezuela, Miró destacó que, pese a los anuncios de Estados Unidos y los cambios en la cúpula del poder, en la práctica “todo sigue igual o incluso peor”, según relatan los propios venezolanos que cruzan la frontera. En ese sentido, subrayó que en los últimos días se registraron fuertes remarcaciones de precios, agravando aún más la situación económica cotidiana.
Sin embargo, el periodista remarcó una novedad de último momento: el anuncio del dirigente venezolano Jorge Rodríguez, quien informó la liberación de presos políticos venezolanos y extranjeros como un gesto de búsqueda de paz y prosperidad. Para Miró, se trata de “la primera señal fuerte” de un posible cambio de estrategia del gobierno venezolano en el plano internacional.
“Hasta ahora no había ninguna señal concreta. Esto puede marcar un punto de inflexión y abrir la puerta a nuevas negociaciones, incluso a una eventual apertura para el periodismo internacional”, sostuvo.
Mientras tanto, Rodrigo Miró continúa en Cúcuta, aguardando definiciones que le permitan cruzar la frontera y seguir informando desde el lugar de los hechos, con material exclusivo que se comparte a través de las plataformas de Boing y sus redes sociales.
La frontera entre Colombia y Venezuela se convirtió en una zona de “vidriera” donde la prensa internacional observa el conflicto sin poder intervenir. Este jueves, Rodrigo Miró reportó para Radio Boing desde Cúcuta el endurecimiento de los controles: dos periodistas, uno colombiano y otro mexicano, fueron liberados tras permanecer 12 horas desaparecidos en celdas venezolanas. Los cronistas intentaron pasar como turistas, pero terminaron detenidos, incomunicados y con sus equipos reseteados de fábrica por las fuerzas que aún responden al mando de Diosdado Cabello.
“La moraleja para todos los que estamos acá es clara: no intenten pasar sin permiso oficial, porque no hay garantías”, advirtió Miró, subrayando que el cerrojo informativo del lado venezolano sigue siendo absoluto a casi una semana de la captura de Nicolás Maduro.
Uno de los datos más fuertes de la jornada fue el giro diplomático de Gustavo Petro. Tras haber amenazado con retomar las armas contra “el imperio”, el presidente colombiano recibió un llamado directo de Donald Trump. La charla, que duró casi una hora, surtió efecto inmediato: Petro pasó de la confrontación a pedir inversiones por 500.000 millones de dólares y hasta publicó una imagen hecha con inteligencia artificial que muestra a un águila y un tigre abrazados.
En Cúcuta, sin embargo, el apoyo al mandatario colombiano es escaso. Durante las movilizaciones de este miércoles, apenas mil personas se sumaron a las marchas en una región que mira con desconfianza el pasado guerrillero de Petro y su cercanía ideológica con el chavismo.

Mientras Trump planea la transición en tres fases junto a Marco Rubio, Diosdado Cabello reapareció en la televisión venezolana con un tono sombrío. El hombre fuerte del régimen mostró imágenes de los ataques aéreos estadounidenses en Caracas y ratificó que “Venezuela no se rinde”, a pesar de la advertencia de Washington de que irán por él si no facilita la salida democrática.
En paralelo, crecen las sospechas sobre lo que ocurre en El Helicoide, el tenebroso centro de detención de presos políticos en Caracas. Versiones recolectadas en la frontera indican que el gobierno de Delcy Rodríguez estaría retirando documentación y pruebas de las oficinas del servicio secreto antes de que los inspectores estadounidenses tomen el control del edificio. “Saber qué pasó con los detenidos en ese lugar va a ser la clave de la intervención de Estados Unidos”, concluyó Miró.



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