
El mundo del espectáculo argentino está de luto por la muerte de Antonio Grimau, uno de los actores más reconocidos de la escena nacional. La Asociación Argentina de Actores y Actrices confirmó su fallecimiento y destacó el recorrido artístico que construyó durante más de seis décadas en el teatro, el cine y la televisión.
“Construyó una sólida trayectoria que forma parte de la historia del espectáculo argentino”, expresó la entidad en un mensaje de despedida, en el que también envió sus condolencias a familiares, amistades y colegas.
Nacido el 10 de marzo de 1944 en Remedios de Escalada, provincia de Buenos Aires, su nombre real era Antonio Rebolini. Comenzó a actuar a los 16 años, cuando se presentó a una convocatoria para integrar un elenco teatral en el teatro Charles Chaplin, en el barrio porteño de Almagro. Desde entonces, desarrolló una carrera extensa que lo convirtió en una figura reconocida por varias generaciones.
Una carrera entre grandes éxitos y personajes inolvidables
Grimau transitó escenarios de todo el país y participó en numerosas producciones teatrales, entre ellas Los invertidos, Yepeto, El avaro, Hamlet, La gata sobre el tejado de zinc caliente y Filomena Marturano. También incursionó en el teatro musical con Hello, Dolly! y, en 2026, formó parte de Vamo’ los pibes, junto a Osvaldo Laport, Raúl Lavié y Osvaldo Santoro.
En televisión, su trayectoria incluyó ficciones emblemáticas como Rolando Rivas, taxista, Ricos y famosos, Soy gitano, Padre Coraje, Valientes y Herederos de una venganza. A lo largo de los años interpretó personajes de distintos perfiles, aunque muchos espectadores lo recuerdan especialmente por sus villanos.
En una entrevista que brindó hace tres meses en Todo Pasa, por Boing 97.3, el actor reflexionó sobre ese costado de su carrera durante una visita a Rosario junto a Betiana Blum, con quien protagonizaba El diario de Adán y Eva.
“El villano es delicioso porque te permite sacar facetas que el bueno no tiene”, contó. También recordó que la intensidad de sus interpretaciones llegaba a provocar reacciones inesperadas en la calle. “La gente se enojaba conmigo como si el personaje fuera real”, relató entre risas.

El reconocimiento por interpretar a Sandro
Uno de los papeles más destacados llegó en 2018, cuando interpretó a Roberto Sánchez en su adultez en la miniserie Sandro de América, dirigida por Adrián Caetano.
Su actuación recibió el reconocimiento de la industria y le valió el Premio Martín Fierro como actor protagonista de unitario o serie. Fue una de las distinciones más importantes de una carrera que también incluyó películas como La Mary, Caballos salvajes, El hombre de arena y Nada por perder.
En 2005, además, la Asociación Argentina de Actores y el Senado de la Nación le habían entregado el Premio Podestá a la Trayectoria Honorable, en reconocimiento a su aporte al espectáculo argentino.

Su última visita a Rosario, junto a Betiana Blum
En su reciente paso por los estudios de Boing 97.3, Grimau había compartido con Betiana Blum una charla sobre el teatro, la televisión y los cambios en la industria audiovisual. Ambos habían llegado a la ciudad para presentar El diario de Adán y Eva, una adaptación de la obra de Mark Twain dirigida por Manuel González Gil.
La propuesta, que combina humor y emoción, les permitió reflexionar sobre los vínculos amorosos y la vigencia de las historias clásicas. Durante aquella entrevista, Grimau también destacó la conexión que se genera entre los actores y el público en cada función.
Su extensa filmografía y sus trabajos teatrales dejan el legado de un intérprete versátil, capaz de construir personajes que despertaron admiración, rechazo y emoción. Con su muerte, el espectáculo argentino despide a una figura que dedicó más de seis décadas a la actuación.
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