
Rubén Patagonia, una de las voces más representativas del folclore argentino y un incansable defensor de las culturas originarias, murió este jueves a los 69 años. Según se informó a nivel nacional, el músico atravesaba un delicado estado de salud y permanecía internado en una clínica privada de Comodoro Rivadavia.
Su trayectoria artística se inició a comienzos de la década de 1970 y estuvo marcada desde el inicio por una fuerte impronta identitaria. A lo largo de los años, su obra se consolidó como un puente entre las tradiciones ancestrales de los pueblos originarios y las expresiones sonoras contemporáneas, convirtiéndolo en una figura central de la cultura patagónica.
A través de sus canciones, Rubén Patagonia dio visibilidad a ritmos originarios como el kaani y el lonkomeo, y trabajó activamente en la difusión de compositores del sur del país, entre ellos Marcelo Berbel, Milton Aguilar y Hugo Giménez Agüero. Su compromiso artístico y cultural trascendió lo musical, posicionándolo como una voz de referencia en la defensa de la identidad y la memoria de los pueblos del sur.
Su versatilidad lo llevó además a explorar cruces con el rock nacional, participando en distintos proyectos y grabaciones junto a bandas emblemáticas como Divididos, Almafuerte y Bersuit Vergarabat, ampliando así el alcance de su mensaje a nuevas generaciones.
Con su partida, la música argentina pierde a un artista fundamental, cuya obra y compromiso seguirán siendo parte del patrimonio cultural del país.
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