
En medio de un fuerte hermetismo, Nahir Galarza volvió a salir de la cárcel gracias a un permiso excepcional otorgado por la Justicia. La joven, que cumple prisión perpetua, fue autorizada a visitar a su abuela materna en Gualeguaychú, quien atraviesa una enfermedad oncológica en estado terminal.
La medida fue concedida por razones humanitarias y se trató de una salida transitoria por única vez, bajo un estricto operativo de seguridad. Galarza permanece detenida en la Unidad Penal Nº 6 de Paraná desde 2017, tras ser condenada por el asesinato de Fernando Pastorizzo.
El traslado fue cuidadosamente planificado luego de la autorización judicial. Un equipo de custodia integrado por agentes penitenciarios acompañó a la joven desde la unidad carcelaria hasta el domicilio de su abuela, garantizando en todo momento el control del procedimiento.
Según explicó el inspector general Alejandro Mondragón, el operativo se llevó adelante con discreción debido a la alta exposición mediática del caso, con el objetivo de evitar disturbios y preservar la seguridad de todas las personas involucradas.
Durante la visita, que se extendió por aproximadamente una hora, Galarza permaneció bajo supervisión constante dentro del domicilio. El protocolo incluyó la presencia permanente del personal penitenciario y la posibilidad de inspeccionar previamente el lugar.
Además, se restringió la presencia de terceros durante el encuentro, una medida habitual en este tipo de autorizaciones para minimizar riesgos y facilitar el control.
Finalizado el tiempo dispuesto por la Justicia, la joven fue trasladada nuevamente a la unidad penitenciaria de Paraná, donde continúa cumpliendo su condena.
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