El jefe de Gendarmería, Brilloni, remarcó el trabajo realizado desde el primer momento: “Como responsable de la Gendarmería Nacional Argentina quiero expresar la felicidad de toda la familia de la gendarmería porque el cabo primero Nahuel Gallo está de vuelta con nosotros. Contarles que como fuerza estamos desandando un camino con todos los actores involucrados que han trabajado desde el primer minuto que hemos tomado conocimiento de la detención ilegal de nuestro camarada”.
También confirmó que su situación dentro de la fuerza “sigue intacta conforme lo establece el Estatuto Orgánico” y detalló que, tras los primeros estudios médicos, “se encuentra en muy buen estado de salud, clínico y cardiovascular”, con acompañamiento psicológico.
Por su parte, el canciller Quirno señaló que “desde el primer momento denunciaron la situación en los foros internacionales competentes y realizaron todas las gestiones diplomáticas posibles junto a países aliados” y agradeció la colaboración de Estados Unidos, Italia e Israel, entre otros. El funcionario también sostuvo que la Argentina continuará trabajando por la liberación de otros connacionales detenidos en ese país y afirmó: “La Argentina no abandona a sus ciudadanos”.
El testimonio de Gallo
Visiblemente conmovido, Gallo tomó la palabra y explicó que él mismo pidió dar su testimonio. En su relato, describió las condiciones de detención en el penal venezolano: “El Rodeo 1 no es un lugar muy bueno. Es un lugar de bastante tortura psicológica y no muy grata para contarlo en estos momentos”. También aseguró que “no es fácil estar incomunicado” detallando la dificultad de haber perdido “la libertad injustamente” y de haber sido acusado “de delitos graves”.
Gallo contó que compartió encierro con 35 extranjeros y que aún permanecen detenidos al menos 24 en ese penal. “Yo sigo encerrado. Hasta que no liberen a esos 24 extranjeros, yo no estoy libre”, afirmó, y pidió a los medios y a los organismos internacionales que no bajen los brazos.
En uno de los pasajes más emotivos, recordó cómo sostenía su identidad durante el cautiverio: “He cantado mi himno nacional, no porque era gendarme, era porque soy ciudadano argentino (…) hacía mi bandera con jabón: derretía mi jabón celeste y jabón blanco, era lo único que me hacía sentir que estaba en mi casa”.
“No solamente ahí hay un país. Hay extranjeros secuestrados, eso es lo que éramos, y hasta el último día fuimos ficha de cambio, y eso es feo” detalló el gendarme. Finalmente, cerró: “Estoy muy feliz de estar de nuevo en mi casa, en mi país, en mi patria. Muchísimas gracias a toda la Argentina y a toda la nación”.
La conferencia marcó el primer mensaje público de Gallo tras su liberación y puso el foco tanto en su regreso como en la situación de otros detenidos que continúan en cárceles venezolanas.
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