
El gobierno de Irán confirmó que está evaluando una propuesta de Estados Unidos para poner fin al conflicto en curso, aunque dejó en claro que no existen negociaciones directas y que continuará con su estrategia de resistencia mientras sigan las operaciones militares.
El canciller Abbas Araqchi explicó que los contactos con Washington se realizan a través de intermediarios y que cualquier decisión será tomada por las máximas autoridades del régimen. “Esto no significa negociaciones con Estados Unidos”, afirmó de manera tajante.
Araqchi detalló que el gobierno estadounidense hizo llegar sus planteos mediante mensajes indirectos, que ya fueron elevados a la cúpula iraní: “Han presentado ideas en sus mensajes que fueron trasladadas a las autoridades, y si es necesario, se anunciará una postura”.
Según trascendió, la propuesta de Washington incluiría condiciones estrictas, como la eliminación de reservas de uranio altamente enriquecido, restricciones al programa nuclear, límites al desarrollo de misiles balísticos y una reducción del apoyo iraní a grupos aliados en la región.
Desde la Casa Blanca, la portavoz Karoline Leavitt confirmó que los canales siguen abiertos: “Las conversaciones continúan. Son productivas”.

Sin embargo, también lanzó una dura advertencia en nombre del presidente Donald Trump: “Si no entienden que han sido derrotados militarmente, el presidente se asegurará de que sean golpeados más fuerte que nunca antes”.
A pesar de los contactos diplomáticos, la actividad militar continúa sin cambios. Fuentes israelíes indicaron que siguen los ataques sobre instalaciones estratégicas en territorio iraní, incluyendo infraestructura vinculada a su capacidad naval.
En respuesta, Irán lanzó misiles y drones contra objetivos en Israel y en países que albergan bases estadounidenses, mientras también se registraron impactos en zonas urbanas iraníes.
Las autoridades iraníes advirtieron que podrían ampliar el conflicto hacia rutas clave del comercio internacional, como el estrecho de Bab al-Mandab, además de mantener presión sobre el estratégico estrecho de Ormuz.
En esa línea, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, sostuvo que su país podría responder contra cualquier nación vecina que colabore con operaciones militares en su contra.
En el plano internacional, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, expresó su preocupación por la magnitud del conflicto: “El mundo está mirando directamente al cañón de una guerra más amplia”.
Además, instó a retomar el camino diplomático: “Es momento de dejar de escalar el conflicto y comenzar a avanzar por el camino del diálogo”.
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