El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, lanzó una dura advertencia este martes al asegurar que la campaña militar contra Teherán se encuentra en plena ejecución y que los ataques realizados hasta el momento ya debilitaron seriamente la capacidad operativa del régimen persa. Al cumplirse el undécimo día de un conflicto regional que no para de escalar, Israel confirmó el inicio de una nueva oleada de incursiones aéreas sobre objetivos estratégicos en la capital iraní, reforzando la idea de que la ofensiva busca un daño estructural profundo en el corazón del poder del país enemigo.
Durante un encuentro con referentes del sistema de salud israelí, Netanyahu aprovechó para enviar un mensaje directo a la sociedad de Irán, instándola a derrocar a su propia dirigencia. El mandatario expresó su deseo de que el pueblo iraní logre finalmente liberarse del peso de la tiranía, aunque aclaró que ese cambio de rumbo interno dependerá exclusivamente de la voluntad de sus ciudadanos. Mientras tanto, las fuerzas militares mantienen la presión para desarticular cualquier capacidad de respuesta inmediata por parte de las autoridades de Teherán.
En paralelo, el frente en el Líbano también registra una actividad militar intensa. El Ejército israelí informó sobre múltiples ataques aéreos dirigidos contra Al Qard Al Hassan, una entidad financiera vinculada directamente a Hezbollah. Según la inteligencia de Israel, esta institución funciona como el brazo económico del grupo chií, facilitando la compra de armamento y el pago de salarios a sus milicianos. Las incursiones de este martes se sumaron a operaciones similares realizadas días atrás en el sur y el este del territorio libanés, apuntando a asfixiar los recursos logísticos de la organización terrorista.
La situación humanitaria en la región se vuelve cada vez más crítica ante la persistencia de los combates. Las fuerzas de defensa israelíes reiteraron el pedido de evacuación inmediata para los residentes del sur del Líbano, exigiéndoles que se desplacen al norte del río Litani para resguardar sus vidas frente a los bombardeos inminentes. Según datos de organismos internacionales, la cifra de desplazados en el Líbano ya roza las setecientas mil personas, mientras que el Ministerio de Salud de ese país reportó cerca de quinientos fallecidos desde el comienzo de esta nueva etapa de hostilidades.

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