
Newell’s volvió a iniciar un campeonato en una posición que no se corresponde con su historia. Tras cuatro fechas disputadas del Torneo Apertura 2026, el equipo rojinegro aún no ganó, suma apenas un empate y tres derrotas, y se ubica en el fondo de la Zona A y de la Tabla Anual, donde comparte la última posición con Estudiantes de Río Cuarto, prolongando una racha negativa que ya lleva 94 días sin triunfos oficiales.
El presente deportivo se explica por resultados, pero también por un arrastre que viene desde hace varias temporadas, en las que la Lepra se acostumbró a pelear en los puestos bajos de la tabla, muy lejos de los objetivos que exige su peso institucional. El último triunfo data del 8 de noviembre de 2025, cuando venció a Huracán en Parque Patricios y logró salvarse del descenso con un entrenador interino. Desde entonces, la racha no se cortó.
Un arranque no esperado:
El inicio del Apertura fue cuesta arriba desde el debut. En la primera fecha, Newell’s cayó 2 a 1 ante Talleres en el estadio Mario Alberto Kempes. Si bien el equipo sorprendió en el arranque y tuvo una chance clara en los pies de Facundo Guch, con el correr de los minutos los cordobeses fueron superiores. Ronaldo Martínez abrió el marcador en el complemento y Valentín Depietri amplió la ventaja tras la expulsión de Bruno Cabrera. Walter Núñez descontó sobre el final, pero no alcanzó.
En la segunda jornada, la Lepra rescató un empate 1 a 1 frente a Independiente en el Coloso Marcelo Bielsa. El equipo de Favio Orsi y Sergio Gómez jugó mal y fue superado durante gran parte del encuentro, pero logró igualar en el cierre con un cabezazo de Michael Hoyos, luego de que Gabriel Ávalos adelantara al Rojo. Fue el único punto conseguido hasta el momento.
La tercera fecha dejó otra derrota, esta vez por 2 a 0 frente a Boca en La Bombonera. Newell’s comenzó con decisión, pero el partido se fue ensuciando, el equipo se llenó de amonestaciones y terminó pagando caro sus desajustes defensivos. Lautaro Blanco marcó antes del descanso y, en el complemento, un penal sancionado vía VAR le permitió a Leandro Paredes liquidar el partido. Pese a los cambios, la Lepra no encontró claridad.
El cuarto capítulo fue quizás el más doloroso desde lo anímico. En el Coloso, Defensa y Justicia se fue al descanso 2 a 0 arriba con un doblete de Juan Bautista Miritello y estiró la ventaja a 3 a 0 en el complemento con un gol de Ayrton Portillo. Newell’s reaccionó empujado por su gente y descontó con goles de Matías Cóccaro y Oscar Salomón, este último en tiempo de descuento, pero el esfuerzo no alcanzó y volvió a quedarse sin premio.
¿El Coloso dejó de ser una fortaleza?
A este panorama se suma un dato que profundiza la preocupación y que impacta directamente en la relación del equipo con su gente. Contabilizando todos los partidos que Newell’s disputó como local durante todo el año 2025 y lo que va de la temporada 2026, el conjunto rojinegro jugó 18 encuentros en el Coloso Marcelo Bielsa y apenas consiguió 4 victorias.
Todos los triunfos se dieron el año pasado: ante Aldosivi, Boca Juniors, Huracán y Atlético Tucumán. Un número muy por debajo de lo esperado para un club que históricamente construyó gran parte de su fortaleza en su estadio.
El retroceso en el rendimiento como local resulta todavía más significativo si se tiene en cuenta el peso simbólico del Coloso, una cancha que durante décadas fue considerada una de las más difíciles del fútbol argentino para los equipos visitantes. Hoy, esa mística aparece debilitada y los números reflejan una realidad incómoda: Newell’s ya no logra imponer condiciones en su casa, un factor clave que explica la continuidad de los malos resultados y la creciente presión que rodea al equipo.
El futuro de la dupla Orsi Gómez:
En este contexto, el futuro de la dupla técnica conformada por Favio Orsi y Sergio Gómez empieza a quedar bajo la lupa. Si bien la dirigencia sostiene públicamente el proyecto y remarca que se trata de un proceso en construcción, los resultados comienzan a marcar el pulso del ciclo. El arranque sin triunfos, la posición en la tabla y la dificultad para consolidar una identidad de juego reavivan los interrogantes sobre la continuidad del cuerpo técnico.
Por ahora, no hay decisiones tomadas ni plazos explícitos, pero el calendario inmediato aparece como determinante. Los próximos partidos y, especialmente, el clásico rosarino asoman como puntos de inflexión que pueden redefinir el rumbo. En un club urgido por resultados y atravesado por el arrastre de malas campañas, la paciencia parece limitada, y cada fecha sin respuestas profundiza la sensación de que el margen de error para Orsi y Gómez se achica cada vez más.
Los resultados alimentaron un debate intenso entre los hinchas, tanto en redes sociales como en los alrededores del estadio. Algunos respaldan a la dupla Orsi-Gómez y piden paciencia ante un plantel en reconstrucción. Otros exigen respuestas inmediatas. “Hay que darle tiempo, el equipo está armándose y esto recién empieza”, señalan algunos. En la vereda opuesta, se escucha con fuerza: “Tres fechas sin ganar no es casualidad, necesitamos ver otra cara de Newell’s”.
Tras la derrota ante Defensa y Justicia, el cuerpo técnico reconoció el momento delicado. “Nos tocó pasar por diferentes procesos en la tabla de abajo. Sabíamos del arrastre del año pasado. Jugamos en dos semanas cuatro partidos y a veces no aparece ese partido que cambia la racha. Hay que redoblar esfuerzos, estamos sufriendo cada error y los pagamos muy caro”, admitieron en conferencia de prensa.
El contexto numérico no ayuda. Al cierre de la cuarta fecha, Newell’s quedó último en la tabla anual y en zona de descenso, una señal de alarma que se suma a una tabla de promedios que lo encuentra en una situación frágil, alimentada por varias malas campañas consecutivas. No es casualidad ni una foto aislada.
En el horizonte inmediato aparecen partidos que pueden marcar el rumbo. En la fecha 5 visitará a Deportivo Riestra, luego irá a Banfield en la sexta, recibirá a Estudiantes en la séptima y llegará al clásico rosarino en la octava fecha, el 1° de marzo, cuando enfrente a Rosario Central en el Coloso Marcelo Bielsa. El duelo ante el Canalla asoma como determinante, no solo por lo futbolístico, sino por todo lo que representa en la ciudad.
En medio de este panorama, el club realizó una profunda renovación en el último mercado de pases. Llegaron Gabriel Arias, Oscar Salomón, Nicolás Goitea, Bruno Cabrera, Gabriel Risso Patrón, Franco García, Michael Hoyos, Walter Núñez, Matías Cóccaro, el regreso de Juan Ignacio Ramírez y, como último refuerzo, Rodrigo Herrera, quien ya fue dirigido por Orsi y Gómez en Platense. Sin embargo, la inversión todavía no se traduce en resultados.

Messi a Newell´s: ¿Un sueño o una realidad?
A este presente se le suma el ruido externo del eterno sueño: Lionel Messi. Desde la dirigencia reconocieron que existe un proyecto a largo plazo para intentar su regreso en 2027, aunque también buscaron bajar las expectativas. Roberto Sensini fue claro: “No sé de dónde salió la versión. Si me preguntás si me gustaría que Messi vuelva a Newell’s, la respuesta es sí. Es el sueño que tenemos todos. Pero cuando Leo quiera volver, lo va a decidir él”.
La posibilidad de un regreso, proyectada a mediano o largo plazo, funciona como un refugio emocional para el hincha, pero también abre una pregunta incómoda: ¿está hoy el club en condiciones de sostener, deportiva e institucionalmente, una vuelta de semejante magnitud?
El arrastre de malas campañas, la inestabilidad futbolística y la dificultad para consolidar un proyecto competitivo ponen en duda si la prioridad debe estar puesta en alimentar ese sueño o en resolver urgencias mucho más terrenales. Newell’s viene de pelear el descenso, arrastra números preocupantes en la tabla anual y ni siquiera logra hacerse fuerte como local, un combo que expone falencias que van mucho más allá de un nombre propio, por más trascendental que sea.
En ese sentido, Messi representa mucho más que un refuerzo, pero también exigiría un entorno ordenado, competitivo y previsible, algo que hoy aparece como una deuda pendiente. Pensar en su regreso sin un proyecto sólido podría convertir la ilusión en una carga, o incluso en un parche que no ataque los problemas de fondo.
Por eso, mientras el sueño sigue latente y nadie en el mundo leproso renuncia a imaginar a Messi otra vez con la rojinegra, la pregunta queda abierta. Tal vez no se trate de si Messi puede volver, sino de si Newell’s está preparado para recibirlo. Y, sobre todo, si en este presente marcado por la urgencia de resultados, esa ilusión debe ser prioridad o consecuencia de un proceso que todavía no termina de arrancar.
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