
La crisis futbolística de Newell’s sumó este fin de semana un nuevo capítulo que terminó por detonar lo que ya parecía insostenible. La derrota ante Banfield en el Sur no sólo profundizó el mal momento deportivo, sino que derivó en la renuncia de la dupla técnica integrada por Adrián Orsi y Sergio Gómez, un ciclo que cierra con un balance ampliamente negativo y una sensación de fracaso absoluto.
El equipo volvió a mostrar las mismas falencias que lo persiguieron durante toda la etapa: falta de identidad, escasa generación de juego y una fragilidad defensiva que lo dejó expuesto incluso ante rivales que tampoco atraviesan su mejor versión. La derrota frente al Taladro fue la gota que rebalsó el vaso para una dirigencia que ya venía sosteniendo el proyecto con alfileres.
Un ciclo que nunca despegó
Desde su llegada, Orsi y Gómez no lograron consolidar una idea clara ni resultados que respaldaran el proceso. El equipo alternó formaciones, nombres y esquemas, pero nunca encontró regularidad. El Coloso pasó de ser un respaldo a convertirse en un termómetro impaciente, y la tabla de posiciones terminó reflejando lo que el campo de juego insinuaba cada fecha.
La falta de contundencia ofensiva y los errores reiterados en defensa terminaron minando la confianza del plantel. Con el correr de los partidos, el equipo se volvió previsible y anímicamente golpeado. La derrota ante Banfield expuso esa fragilidad estructural: un Newell’s sin reacción, sin rebeldía y sin respuestas desde el banco.
La renuncia y el futuro inmediato
Tras el partido, la dupla técnica presentó su renuncia, entendiendo que el ciclo estaba agotado. La dirigencia la aceptó de inmediato y ahora deberá moverse con rapidez para encontrar un reemplazante que intente enderezar el rumbo en un contexto complejo.
En ese escenario ya comenzaron a sonar algunos nombres. Entre los principales candidatos aparecen Julio Vaccari, identificado con proyectos de trabajo y formación; Julio Falcioni, con experiencia y recorrido en situaciones límite; y Javier Sanguinetti, quien ya tuvo un paso por el club y conoce el mundo rojinegro.
Cada opción representa un perfil distinto: renovación y apuesta a largo plazo, pragmatismo para salir del pozo o regreso de alguien que ya vivió la presión del Parque.
La urgencia de una respuesta
El margen de error se achicó al mínimo. Más allá del calendario inmediato, lo que preocupa en el Parque Independencia es la falta de rumbo deportivo. La dirigencia sabe que la elección del próximo entrenador no sólo debe apuntar a mejorar resultados, sino también a recuperar identidad y credibilidad.
Newell’s necesita algo más que un cambio de nombres. Requiere un golpe de timón que vuelva a encender a un plantel golpeado y a una hinchada que exige respuestas. La caída ante Banfield cerró un ciclo fallido; ahora comienza la etapa más delicada: acertar para no seguir profundizando una crisis que ya dejó heridas profundas.
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