
Una feroz tormenta invernal azota desde este domingo a Nueva York y a gran parte del noreste de Estados Unidos, provocando una parálisis casi total de la actividad y obligando a millones de personas a permanecer en sus hogares. Ante la magnitud del fenómeno, los gobernadores de Nueva York, Nueva Jersey, Connecticut y Massachusetts declararon el estado de emergencia.
Las autoridades prohibieron los viajes no esenciales mientras la tormenta avanza con nevadas persistentes, ráfagas violentas y una visibilidad cercana a cero. Se esperan acumulaciones de entre 30 y 60 centímetros de nieve, con picos de precipitación de hasta cinco centímetros por hora en algunas zonas.
El meteorólogo Frank Pereira advirtió que el sistema podría evolucionar hacia un ciclón bomba, un fenómeno que se produce cuando la presión atmosférica desciende al menos 24 milibares en 24 horas. “Creemos que cumplirá con esa definición cuando el evento finalice”, señaló, subrayando el carácter potencialmente histórico del temporal.
Calles cerradas y alertas masivas
El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, ordenó el cierre total de las calles al tránsito vehicular no esencial, incluyendo bicicletas y patinetas eléctricas. La medida rige desde las 21 del domingo hasta el mediodía del lunes y afecta a millones de neoyorquinos.
“El primer día de nieve a la antigua desde 2019”, describió Mamdani, al tiempo que pidió a la población extremar los cuidados. Durante la noche, los teléfonos celulares emitieron alertas estridentes en toda la ciudad advirtiendo sobre las peligrosas condiciones de ventisca.
Medidas similares se adoptaron en Nueva Jersey y Rhode Island, mientras el impacto del temporal se extendía rápidamente por toda la región.
Transporte colapsado: 3.500 vuelos cancelados
El transporte aéreo fue uno de los sectores más golpeados. Más de 15.000 vuelos sufrieron demoras y cerca de 3.500 fueron cancelados. Los aeropuertos JFK, La Guardia y Newark concentraron la mayor cantidad de cancelaciones, dejando a miles de pasajeros varados.
En las calles, plataformas de reparto suspendieron completamente sus servicios ante la imposibilidad de circular con seguridad sobre el hielo.
Escuelas cerradas y Guardia Nacional desplegada
El sistema educativo también se vio severamente afectado. Las escuelas públicas de Nueva York y Boston cancelaron las clases presenciales, mientras que Filadelfia optó por dictarlas de manera virtual.
La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, movilizó a 100 efectivos de la Guardia Nacional en Long Island y el valle del Bajo Hudson. En Massachusetts, la gobernadora Maura Healey desplegó 200 guardias nacionales para colaborar con los equipos de emergencia. Connecticut, por su parte, prohibió la circulación de vehículos comerciales en sus autopistas desde la tarde del domingo.
El meteorólogo Bryce Williams, del Servicio Meteorológico Nacional en Boston, advirtió sobre los riesgos combinados de este tipo de tormentas: “Es una combinación peligrosa que puede generar daños significativos”, alertó, en referencia a la nieve pesada, los vientos intensos y el riesgo de cortes masivos de energía eléctrica.
Sin cultura ni espectáculos
La vida cultural también quedó en pausa. Museos, teatros y sitios emblemáticos cerraron de manera preventiva, y los espectáculos de Broadway fueron cancelados, dejando sin actividad a uno de los principales atractivos de la ciudad.
Mientras tanto, cuadrillas municipales y empresas privadas trabajan sin descanso para despejar calles y accesos. Las alertas del Servicio Meteorológico Nacional se extienden desde Maryland hasta Maine, en una franja densamente poblada que enfrenta horas críticas, con la posibilidad de que el temporal deje registros históricos antes de comenzar a debilitarse.
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