
Una palabra quedó bajo la lupa en los mensajes de Daniel María Garbellini que analiza la Justicia en la causa por presuntas irregularidades en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS): “ofrendas”. El exdirector de Acceso a los Servicios de Salud explicó en su descargo que la expresión tenía un sentido religioso y negó que fuera una referencia a dinero, retornos o supuestas coimas.
La explicación aparece en medio de una investigación en la que el fiscal Franco Picardi sostiene que Garbellini habría sido uno de los integrantes de una estructura dedicada a direccionar contrataciones y obtener beneficios económicos. El funcionario rechazó esa acusación y cuestionó la interpretación que la Fiscalía hizo de sus conversaciones.
“Ofrendas”, la palabra que quedó en el centro de la investigación
En uno de los chats incorporados al expediente, Garbellini habló de las “ofrendas de esta semana”. Para Picardi, la expresión no tendría un significado religioso, sino que haría referencia a dinero o beneficios que surgirían de contrataciones presuntamente direccionadas dentro del sistema SIIPFIS.
El fiscal considera que esos intercambios forman parte de la evidencia que permitiría reconstruir un mecanismo de retornos a funcionarios a partir de adjudicaciones a determinados proveedores.
Garbellini dio una versión completamente diferente. En su presentación judicial aseguró que el vocabulario utilizado en las conversaciones estaba relacionado con sus vínculos religiosos y negó que “ofrendas” fuera una palabra utilizada como código para hablar de dinero.
Por qué llamaba “hermano” a uno de los acusados
Otra de las expresiones cuestionadas por la investigación fue el uso de la palabra “hermano” para referirse a Pablo Atchabahian, exfuncionario de Salud y también investigado en la causa.
Garbellini explicó que conoce a Atchabahian desde 2010, cuando ambos estuvieron vinculados al Instituto de Diálogo Interreligioso (IDI), y sostuvo que ese ámbito generó una forma particular de relacionarse.

“Mi trato con él no es íntimo. Pero acaso hemos tenido intercambios donde nos prodigamos el trato de ‘hermanos’, ya que en la fe, todos somos hijos de un mismo Dios”, sostuvo.
Según su explicación, también utilizaba expresiones como “familia” o “hermano” para generar vínculos de confianza dentro de ese contexto religioso. De esta manera, buscó desvincular ese lenguaje de cualquier supuesto acuerdo relacionado con las contrataciones de ANDIS.
El chat con Calvete que también analiza la Justicia
Las conversaciones con Miguel Ángel Calvete, otro de los principales investigados, también fueron cuestionadas por el fiscal. En uno de los intercambios, Garbellini le envió una tabla con nombres de empresas proveedoras y montos “a cobrar”.
Para Picardi, el mensaje demostraría que Calvete recibía información privilegiada sobre los procesos de compras y pagos y que esa información podía utilizarse para favorecer a determinadas empresas.

Garbellini negó esa interpretación. Explicó que Calvete se comunicaba reiteradamente para reclamar pagos que la agencia adeudaba a empresas vinculadas con él y que la lista fue enviada para confirmar información relacionada con esas obligaciones.
“Esto no es así. No sucedió. Nunca sucedió”, sostuvo el exfuncionario al rechazar que hubiera entregado información para garantizar resultados predeterminados o facilitar supuestos retornos.
Una disputa sobre el significado de los mensajes
El caso quedó así atravesado por dos interpretaciones sobre las mismas conversaciones. La Fiscalía sostiene que determinadas palabras y comunicaciones forman parte de un esquema de direccionamiento de contrataciones y beneficios económicos. Garbellini asegura que los mensajes fueron sacados de contexto y que las expresiones cuestionadas tienen explicaciones diferentes.
El exfuncionario también negó haber tenido capacidad para firmar órdenes de pago o decidir qué empresas participaban de las contrataciones. Según su descargo, las órdenes correspondían a otras áreas de la agencia y el sistema SIIPFIS invitaba automáticamente a proveedores que cumplían con los requisitos.
Garbellini, junto con otros acusados, tiene confirmada en segunda instancia su situación procesal por los delitos de asociación ilícita, defraudación contra la administración pública y negociaciones incompatibles.
Ahora, el juez Ariel Lijo deberá analizar la ampliación de la acusación presentada por el fiscal y las explicaciones brindadas por los investigados.
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