
El tenis argentino vuelve a quedar en el centro de la escena por un nuevo caso vinculado a apuestas deportivas. Esta vez, el protagonista es Hernán Casanova, quien fue suspendido y multado tras reconocer infracciones al Programa Anticorrupción del Tenis (TACP).
La sanción fue comunicada por la International Tennis Integrity Agency (ITIA) y comenzó el 4 de febrero, extendiéndose hasta el 3 de abril de 2026. Además, el jugador deberá pagar una multa de 2.000 dólares, aunque 1.500 quedaron en suspenso.
Según el organismo internacional, Casanova admitió haber apostado en numerosos partidos de tenis entre 2023 y 2025, aunque sin participar ni influir directamente en los encuentros. También reconoció que en 2024 incumplió la obligación de reportar un posible caso de corrupción, tal como exigen las normas del TACP.
El descargo del tenista
Tras conocerse la sanción, Casanova publicó un mensaje en sus redes sociales donde asumió su responsabilidad y explicó la situación.
“Escribo esto para que lo sepan por mí. El 3 de febrero fui comunicado por la ITIA y voy a estar suspendido por dos meses + 500 dólares, por dos errores que cometí: 1: apostar en una página de internet por diversión en partidos de tenis de Grand Slam; 2: no informar posibles sospechas o posible arreglo de un partido. Claramente acepté mi error y suspensión”, expresó el jugador.
En el mismo mensaje agregó: “Van a ser dos meses difíciles, pero por suerte estoy rodeado de gente que me apoya y me va a ayudar a salir adelante”.

Y dejó una advertencia para los jóvenes tenistas: “Quiero compartir esto para que los chicos que recién se están insertando en el profesionalismo lean y se informen bien sobre el programa de anticorrupción, porque el mínimo error se paga”.
El antecedente en Rosario
El caso se conoce pocos días después del escándalo ocurrido en el Challenger de Rosario, donde el español Nikolás Sánchez Izquierdo denunció haber recibido amenazas vinculadas a apuestas antes de disputar un partido. El encuentro sufrió varias reprogramaciones y finalmente el jugador perdió y no se presentó en dobles.
En el mismo torneo, Román Burruchaga también denunció amenazas de muerte contra él y su familia antes de una semifinal frente al taiwanés Tseng Chun-hsin. El episodio fue informado a la organización y a las autoridades mientras el partido se estaba disputando.
Más allá de ese contexto, Burruchaga avanzó a la final, donde cayó ante Camilo Ugo Carabelli.
Un problema que no deja de crecer
El nuevo caso vuelve a encender la alarma sobre la integridad en el tenis profesional, un deporte que en los últimos años ha reforzado los controles ante el crecimiento de las apuestas online y las presiones externas sobre jugadores.
La sanción a Casanova, aunque de menor duración que otros antecedentes internacionales, marca un mensaje claro: incluso apostar sin intervenir directamente en un partido constituye una violación grave a las reglas del circuito.
El tenis argentino, golpeado por denuncias recientes, enfrenta ahora el desafío de recuperar la confianza y reforzar la prevención para evitar que los escándalos sigan empañando la competencia.
La Agencia Internacional de Integridad del Tenis confirmó la sanción contra el argentino, que admitió haber apostado en partidos entre 2023 y 2025. También reconoció no haber denunciado un posible caso de corrupción.
El tenis argentino vuelve a quedar en el centro de la escena por un nuevo caso vinculado a apuestas deportivas. Esta vez, el protagonista es Hernán Casanova, quien fue suspendido y multado tras reconocer infracciones al Programa Anticorrupción del Tenis (TACP).
La sanción fue comunicada por la International Tennis Integrity Agency (ITIA) y comenzó el 4 de febrero, extendiéndose hasta el 3 de abril de 2026. Además, el jugador deberá pagar una multa de 2.000 dólares, aunque 1.500 quedaron en suspenso.
Según el organismo internacional, Casanova admitió haber apostado en numerosos partidos de tenis entre 2023 y 2025, aunque sin participar ni influir directamente en los encuentros. También reconoció que en 2024 incumplió la obligación de reportar un posible caso de corrupción, tal como exigen las normas del TACP.
El descargo del tenista
Tras conocerse la sanción, Casanova publicó un mensaje en sus redes sociales donde asumió su responsabilidad y explicó la situación.
“Escribo esto para que lo sepan por mí. El 3 de febrero fui comunicado por la ITIA y voy a estar suspendido por dos meses + 500 dólares, por dos errores que cometí: 1: apostar en una página de internet por diversión en partidos de tenis de Grand Slam; 2: no informar posibles sospechas o posible arreglo de un partido. Claramente acepté mi error y suspensión”, expresó el jugador.
En el mismo mensaje agregó: “Van a ser dos meses difíciles, pero por suerte estoy rodeado de gente que me apoya y me va a ayudar a salir adelante”.
Y dejó una advertencia para los jóvenes tenistas: “Quiero compartir esto para que los chicos que recién se están insertando en el profesionalismo lean y se informen bien sobre el programa de anticorrupción, porque el mínimo error se paga”.
El antecedente en Rosario
El caso se conoce pocos días después del escándalo ocurrido en el Challenger de Rosario, donde el español Nikolás Sánchez Izquierdo denunció haber recibido amenazas vinculadas a apuestas antes de disputar un partido. El encuentro sufrió varias reprogramaciones y finalmente el jugador perdió y no se presentó en dobles.
En el mismo torneo, Román Burruchaga también denunció amenazas de muerte contra él y su familia antes de una semifinal frente al taiwanés Tseng Chun-hsin. El episodio fue informado a la organización y a las autoridades mientras el partido se estaba disputando.
Más allá de ese contexto, Burruchaga avanzó a la final, donde cayó ante Camilo Ugo Carabelli.
Un problema que no deja de crecer
El nuevo caso vuelve a encender la alarma sobre la integridad en el tenis profesional, un deporte que en los últimos años ha reforzado los controles ante el crecimiento de las apuestas online y las presiones externas sobre jugadores.
La sanción a Casanova, aunque de menor duración que otros antecedentes internacionales, marca un mensaje claro: incluso apostar sin intervenir directamente en un partido constituye una violación grave a las reglas del circuito.
El tenis argentino, golpeado por denuncias recientes, enfrenta ahora el desafío de recuperar la confianza y reforzar la prevención para evitar que los escándalos sigan empañando la competencia.
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