
La temporada de verano es sinónimo de relajación, rutinas atípicas -o inexistentes- pieles doradas por el sol, tiempo libre y vacaciones. La costa argentina ofrece múltiples destinos con una gran variedad de actividades para todos los gustos y presupuestos, entre los cuales, la travesía por los médanos se convirtió en una de las preferidas.
Ya sea en Mar de Las Pampas, Villa Gesell o La Frontera en Pinamar, los médanos dejaron de ser territorio de excursiones manejados por profesionales, para convertirse en tierra de nadie a manos de cualquiera que pueda costearse un vehículo para la arena.
Camionetas 4×4, cuatriciclos, buggies y los más recientes y novedosos UTV (Utility Task Vehicle) invaden las zonas más alejadas de la costa, que en el algún momento supieron albergar silencio y tranquilidad para convertirlas en una especie de desfile vernáculo del Dakar clase B.
El comportamiento imprudente e inexperto de los veraneantes de turno se combina con la negligencia e inacción estatal, que temporada tras otra no hace su aparición tristemente triunfal hasta que se reporta un accidente grave que pone de manifiesto no sólo la falta de reglas, sino la ausencia de control en la época más concurrida del año.
En este incipiente 2026, el accidente sufrido por Bastian, el chiquito de 8 años que iba junto a su padre a bordo de un UTV (sin cinturón de seguridad ni casco) y que, en circunstancias que aún se intentan determinar, colisionaron contra una camioneta Amarok 4×4 y otro vehículo de idéntico porte al que viajaba la víctima; volvió a darnos de bruces con una realidad que se repite insistentemente y que aparentemente nadie pretende cambiar ni mucho menos controlar: el acceso a los médanos sin las medidas de seguridad adecuadas ni el expertise, para desempeñarse en un terreno hostil sin representar un riesgo para uno mismo ni para terceros.

En las últimas horas, cobró notoriedad en redes sociales a partir de la viralización de un video que muestra a un empresario bonaerense que, mientras maneja su camioneta 4×4 por las dunas, filma a su mujer y a su hijo a bordo de un cuatriciclo, sin casco ni antena alta con banderín (elemento básico y fundamental para la visibilidad en zona de dunas).
El Ministerio de Transporte de la Provincia de Buenos Aires tomó cartas en el asunto e inhabilitó preventivamente la licencia de conducir del film maker accidental y negligente, quien representa apenas una muestra de lo que sucede todos los días en plena temporada estival. El organismo provincial remarcó en un comunicado “Un cuatriciclo no es un juguete para chicos y una 4×4 no te da vía libre para el descontrol”.
En el parque automotor argentino, las camionetas históricamente representaron una porción significativa, tendencia que se vio acentuada en los últimos años. Tratándose de un vehículo originalmente pensado y empleado con fines utilitarios, migró hacia el uso doméstico y casi exclusivamente urbano (excepto para viajes familiares a las sierras o a los médanos…). El 2025 cerró con 117.357 camionetas patentadas, y según cifras relevadas por el sector, 2 de cada 5 vehículos nuevos vendidos en Argentina fueron pick ups.
Asimismo, en menor volumen, pero igualmente significativo a los fines del muestreo, de cada 5 vehículos todoterrenos vendidos, 4 a 1 vencieron los UTV a los cuatriciclos.
Lo que inicialmente se observaba como una moda se convirtió en una tendencia sostenida que permite pensar que los hábitos vacacionales cambiaron y que hay prácticas que llegaron para quedarse. Nuevamente, la realidad torna obsoletas soluciones vetustas para los tiempos que corren y ya es hora de que las reglas y los controles lleguen antes que los accidentes.
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