
Los mercados financieros globales atraviesan horas de máxima incertidumbre, con la atención puesta tanto en la evolución de la guerra en Medio Oriente como en las definiciones que dará la Reserva Federal (Fed) este miércoles.
En este contexto, el precio del petróleo continúa en alza y suma presión sobre la inflación mundial. La variedad Brent sube 5,5% y se ubica en torno a los u$s109,2 por barril, encadenando cinco jornadas por encima de los u$s100. En paralelo, el crudo estadounidense WTI avanza 2,5% hasta los u$s97,94.
La escalada se explica por las crecientes tensiones en Medio Oriente, con ataques a infraestructura petrolera y el bloqueo del estratégico estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio energético global. Estos factores alimentan el temor a una interrupción del suministro que impacte de lleno en los precios.
A pesar de algunas señales de distensión —como las declaraciones del presidente Donald Trump, quien aseguró que el conflicto con Irán está “prácticamente terminado”—, los inversores se mantienen cautelosos.
En Wall Street, los principales índices operan en baja. El S&P 500 cae 0,50%, mientras que el Nasdaq Composite retrocede 0,51% y el Dow Jones pierde 0,87%.
En Europa, el Euro Stoxx 50 baja 0,64%, acompañado por caídas en el DAX (-0,93%), el CAC 40 (-0,18%) y el FTSE 100 (-1,12%). En contraste, los mercados asiáticos muestran un desempeño positivo, con subas en Hong Kong, Shanghái, Corea del Sur y Japón.
En este escenario, todas las miradas apuntan a la Fed. Si bien el consenso del mercado anticipa que mantendrá sin cambios las tasas de interés, el foco estará puesto en el mensaje sobre el impacto del conflicto bélico en la inflación y el crecimiento económico.
El presidente del organismo, Jerome Powell, brindará una conferencia de prensa en la que se esperan definiciones clave sobre el rumbo de la política monetaria en un contexto cada vez más desafiante.
La combinación de precios energéticos en alza, tensiones geopolíticas y dudas sobre el crecimiento global configura un escenario de alta volatilidad, donde cualquier señal —ya sea desde el frente bélico o desde la Fed— puede cambiar rápidamente el humor de los mercados.
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