
“Nunca compré ropa en la Argentina, porque es un robo”, dijo este lunes Luis “Toto” Caputo. El ministro de Economía de la gestión Milei, acostumbrado a jugar fuerte con polémicas, sumó así una nueva controversia: el contexto de la frase es el de la crisis de la industria textil y la discusión por el impacto de la apertura comercial del Gobierno.
La declaración se produjo en una entrevista con Radio Mitre y la frase generó una fuerte reacción en distintos sectores políticos, sindicales y productivos. Para Caputo, los precios de la ropa y el calzado en la Argentina están muy por encima de los niveles internacionales y ese encarecimiento —sostuvo— tiene su origen en un modelo “que protegió durante años a la industria local sin que esa protección se tradujera en beneficios para los consumidores”.
El funcionario planteó que mantener altos aranceles y barreras a la importación favoreció a los dueños de empresas textiles, pero perjudicó al conjunto de la población, que terminó pagando prendas mucho más caras que en otros países. Y argumentó que si los argentinos hubieran destinado menos recursos a pagar precios elevados por ropa y calzado, podrían haber destinado ese dinero al consumo en otros rubros.
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