
La cantante estadounidense Meghan Trainor, quien el pasado domingo se convirtió en madre por tercera vez, quedó en el centro de una fuerte polémica en redes sociales luego de compartir una foto junto a su beba recién nacida, Mikey Moon, nacida mediante vientre subrogado.
La imagen, publicada en su cuenta de Instagram, muestra a la artista con el torso semidesnudo sosteniendo a la pequeña en brazos, recreando el contacto piel con piel que suele darse inmediatamente después del parto. Pese a que la niña fue gestada por otra mujer, Trainor explicó el contexto de la llegada de su hija y destacó el rol de la gestante: “Ha llegado al mundo gracias a nuestra increíble supermujer sustituta”, escribió.
Mientras que la publicación superó el millón y medio de “me gusta” y recibió numerosos mensajes de apoyo en Instagram, en la red social X (ex Twitter) las reacciones fueron mayormente críticas. Muchos usuarios compararon la imagen con El cuento de la criada, la novela distópica que retrata un sistema de explotación reproductiva de mujeres, y cuestionaron tanto la foto como la práctica de la gestación subrogada.
Ante los señalamientos, la cantante —pareja del actor Daryl Sabara y madre también de Riley y Barry, nacidos por el mismo método— defendió su decisión y explicó que fue tomada tras extensas consultas médicas. “Tuvimos conversaciones interminables con nuestros médicos en este viaje y esta fue la manera más segura para nosotros de poder seguir creciendo nuestra familia”, afirmó.
Sin embargo, las críticas no cesaron. Algunos usuarios calificaron la escena como “terrorífica” y “asquerosa”, mientras que otros cuestionaron el trasfondo económico de la subrogación, al considerar que se trata de mujeres con recursos que “compran” el vientre de mujeres más vulnerables.
También hubo reproches vinculados a la imagen pública de la artista. Varios usuarios la acusaron de incoherencia, recordando sus discursos pasados sobre la aceptación corporal y señalando supuestos cambios físicos, cirugías y el uso de medicamentos para bajar de peso. Para ese sector, la decisión de recurrir nuevamente a un vientre subrogado respondería a motivos estéticos.
La controversia volvió a poner en debate la gestación subrogada, una práctica que genera posiciones encontradas a nivel mundial y que, en este caso, se amplificó por la exposición pública y el simbolismo de la imagen compartida por la artista.
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