
El Paris Saint-Germain volvió a tocar el cielo de Europa. El conjunto francés se consagró campeón de la UEFA Champions League por segunda temporada consecutiva al derrotar al Arsenal por 4-3 en la definición por penales, luego de empatar 1-1 en los 120 minutos disputados en el Puskás Aréna de Hungría.
La final comenzó con un golpe tempranero de los ingleses. Apenas transcurridos cinco minutos, Kai Havertz quedó frente al arquero tras una notable carrera para definir con precisión y abrir el marcador. A partir de allí, el equipo dirigido por Luis Enrique asumió el protagonismo con el control del balón, aunque se encontró con un Arsenal ordenado y firme en defensa.
Durante gran parte del encuentro, los dirigidos por Mikel Arteta apostaron por resguardarse cerca de su área y sostener la ventaja. Sin embargo, en el segundo tiempo apareció la calidad individual del PSG para cambiar la historia. Khvicha Kvaratskhelia generó una acción decisiva dentro del área y provocó un penal que Ousmane Dembélé transformó en el empate con una ejecución cruzada.
El 1-1 modificó por completo el desarrollo del partido. Arsenal abandonó su planteo conservador y la final se volvió mucho más abierta, con llegadas constantes en ambos arcos. De todos modos, las ocasiones más claras quedaron para el conjunto parisino: Kvaratskhelia estrelló un remate en el palo y Bradley Barcola desperdició dos oportunidades inmejorables para dar vuelta el resultado.
El tiempo suplementario ofreció menos emociones y el campeón terminó definiéndose desde los doce pasos, algo que no ocurría en una final de Champions desde la edición 2015/16, cuando Real Madrid superó al Atlético de Madrid.
En la serie, PSG tomó ventaja tras un fallo inicial de Eberechi Eze, aunque el arquero David Raya mantuvo con vida al Arsenal con una destacada intervención. Finalmente, tras la conversión de Beraldo para establecer el 4-3 parcial, Gabriel Magalhaes envió su disparo por encima del travesaño y selló la consagración francesa.
El título corona una campaña de superación para el equipo de Luis Enrique. Después de finalizar en el undécimo puesto de la fase de liga, el PSG fue eliminando rivales de peso en su camino hacia la copa: Mónaco, Chelsea, Liverpool y Bayern Múnich antes de quedarse con la final.
Para Arsenal, en cambio, la derrota significó una nueva frustración continental. Los londinenses continúan sin poder conquistar la Champions League y sumaron su segunda caída en una final del certamen, luego de la recordada derrota ante Barcelona en 2006.
La definición estuvo además rodeada por un clima de tensión fuera de la cancha. En las horas previas al partido se registraron incidentes y enfrentamientos entre simpatizantes del PSG y las fuerzas de seguridad, en una jornada marcada por la expectativa que generó la posibilidad de una nueva consagración europea para el club francés.
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