
El Concejo de Rosario largó este miércoles con la discusión de un tema que acarrea más de 20 años sin cambios: la noche. En el Palacio Vasallo se dio la primera de varias reuniones de la Comisión de Gobierno ampliada para reformar la Ordenanza Nº7.218, que data de 2001.
Desde las nueve de la mañana, cinco expedientes de distintas bancadas que buscan la modificación de la norma fueron charlados, con el objetivo de llegar a un punto en común que luego pase al recinto y pueda ser votado por los ediles. Como se efectuó con la Ordenanza Anti Lavado, la Comisión presidida por la edila de Ciudad Futura Caren Tepp se reuniría cada 15 días para exponer sus ideas sobre el tema. Por ese motivo, se espera que la definición llegue recién para 2023.
En el mes de agosto se había dado un primer acercamiento a una nueva discusión de la noche rosarina, que quedó sin efecto por empezar el proceso incorrectamente. La concejala del interbloque del Frente de Todos Fernanda Gigliani había presentado un pedido de audiencia pública, con el objetivo de recibir a distintos cuerpos relacionados con el rubro para conocer su situación.
No obstante, esa posibilidad no tuvo vuelo. La razón, explicaron desde el Concejo a RedBoing, fue que “lleva un proceso de comisiones” previo a escuchar a los distintos actores. En la misma línea, detallaron que comenzar el proceso por la Audiencia Pública sería “anárquico”, por lo que “recién cuando esté avanzado y por definirse” el proyecto se la debe realizar. En ese marco, se dará primero la discusión de un proyecto conjunto para luego recibir a los interesados en el tema.

Los reclamos de distintos sectores que explotan la temática y de quienes viven en las zonas con mayor actividad nocturna, como son Pellegrini y Pichincha, resuenan desde hace tiempo. Por ese motivo, para repensar un proceso innovador se deberá tener en cuenta consideraciones claves como ubicación de los polos, y sobre todo movilidad pública, lo que implicará hablar también de las aplicaciones.
Los boliches y espacios concentrados de gastronomía se encuentran desperdigados por toda la ciudad, a diferencia de otras ciudades importantes de la argentina, como son Córdoba y Bariloche que concentran todo en una zona específica.
Los distintos referentes de la actividad y las distintas bancadas que buscan modificar la ordenanza hicieron foco en que la norma es vieja y obsoleta. Si bien ya se había empezado a discutir en 2018, la pandemia llegó para ponerle un parate, como a tantos otros temas. “Los tiempos han cambiado. En líneas generales hay que romper la dicotomía de local bailable y no bailable y hay que plantear tres ejes claros”, comenzó un referente del Paseo Pellegrini meses atrás. Ellos son factores ocupacionales, condiciones de higiene y seguridad, y horarios.

La normativa Nº 7.218 fue sancionada en 2001, en una realidad en Rosario muy distinta a la actual. Por ese motivo, desde el Ejecutivo y la oposición coinciden en que “hay voluntad política de tratarlo”, y se debe “rediscutir todo”, considerando también que “la pandemia cambió todas las costumbres y hábitos”. Esas medidas tuvieron un primer paso este miércoles, a pesar de que las charlas se sucederán por varias semanas y se espera una resolución recién para 2023.
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