
En diálogo con el programa Antes de Todo por Radio Boing, el analista internacional Gabriel Puricelli trazó un duro diagnóstico sobre la escalada bélica en Medio Oriente y apuntó directamente contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al considerar que su estrategia está empujando al mundo hacia un conflicto de mayor escala.
Puricelli se refirió al bloqueo impulsado por Washington sobre el estrecho de Ormuz y advirtió que la situación no hace más que profundizar la crisis global.
“Vamos a un cierre total. No van a poder salir de Irán ni siquiera los buques que iban hacia Asia”, sostuvo.
El especialista explicó que la medida ya comenzó a impactar sobre la economía internacional, especialmente en el mercado energético, con consecuencias directas sobre el precio del petróleo y los combustibles.
En ese sentido, alertó que el efecto también se sentirá en la Argentina.
“Lo vamos a ver en los surtidores y en los anaqueles de los supermercados”, afirmó, al anticipar una nueva presión inflacionaria derivada del conflicto.
Puricelli también destacó la reacción de China frente al bloqueo y señaló que la intervención estadounidense podría arrastrar a otras potencias al escenario bélico.
“Esta acción de Estados Unidos está atrayendo a China hacia el conflicto”, remarcó.
Respecto del rol de Trump, fue especialmente crítico al sostener que el mandatario actúa por fuera de los intereses estructurales de Estados Unidos.
“Está persiguiendo una idea heroica de rehacer el mundo a su imagen y semejanza utilizando la fuerza bruta”, sostuvo.
Además, consideró que el presidente norteamericano ejerce un poder de forma “anticonstitucional”, al no pasar por el Congreso sus decisiones vinculadas a la guerra.
Sobre el futuro inmediato del conflicto, Puricelli evitó hacer pronósticos concluyentes, aunque insistió en que el desenlace depende casi exclusivamente de Washington.
“El único que puede declarar terminada la guerra es Estados Unidos”, afirmó.
Por último, advirtió que, más allá de cuándo termine la ofensiva, las consecuencias económicas y geopolíticas serán profundas.
“Es más fácil imaginar las consecuencias que va a sufrir el mundo que cómo puede terminar esto”, concluyó.
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