
Para quienes aplican los principios del Feng Shui, la elección de los colores para la noche del 31 de diciembre tiene un significado más allá del estilo: actúa como un ritual energético para potenciar los deseos con los que se quiere empezar el 2026.
Según esta filosofía ancestral, cada tono puede atraer o repeler determinadas vibraciones, por lo que es clave combinar intención y apariencia al recibir el año.
Colores que atraen buena energía
Según las recomendaciones, estos son algunos de los tonos más auspiciosos para usar en la noche de Año Nuevo:
- Dorado y amarillo: considerados imanes de dinero, estos colores se asocian con la riqueza, la estabilidad financiera y la consolidación de proyectos. El dorado simboliza el elemento Metal en su máxima expresión, mientras que el amarillo, ligado al elemento Tierra, representa maduración y crecimiento sostenido.
- Naranja: mezcla de energía y alegría, es ideal para quienes desean abrir nuevos caminos laborales o profesionales, favoreciendo la creatividad y la atracción de oportunidades.
- Rojo y rosa: vinculados con el amor, la pasión y la armonía familiar. El rojo, símbolo de vitalidad y buena suerte, y el rosa, asociado con el cariño y la estabilidad emocional, pueden potenciar los vínculos afectivos en 2026.
- Verde y azul: relacionados con la salud, la calma, la renovación y la fluidez. El verde favorece el bienestar físico y el crecimiento, mientras que el azul aporta equilibrio emocional y serenidad.
Colores a evitar (o usar con cuidado)
Así como hay tonos que potencian energías positivas, el Feng Shui también recomienda tener precaución con ciertos colores:
- Negro: pese a su elegancia, puede simbolizar estancamiento o absorción de energía si se usa en exceso. Si se opta por él, se sugiere acompañarlo con detalles brillantes que reactiven el flujo energético.
- Gris oscuro: asociado a la neutralidad extrema, puede traducirse en falta de decisión o fuerza para alcanzar metas; se aconseja evitarlo como color predominante.
- Blanco puro: aunque tradicionalmente vinculado con la pureza, su uso exclusivo podría interpretarse como un “lienzo vacío” sin intención definida. Se recomienda combinarlo con colores más vibrantes para dar dirección a los deseos del nuevo año.
La idea central es elegir un color que represente claramente el propósito personal para el 2026 y vestirlo con convicción durante la celebración, ya sea en la ropa, los accesorios o incluso en pequeños detalles de la decoración familiar.
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