
El trágico episodio ocurrido este lunes en la costa bonaerense, que dejó un joven fallecido y decenas de heridos, tiene una explicación científica que poco tiene que ver con las mareas tradicionales. En diálogo con Sergio Gómez Quintana por Radio Boing, la oceanógrafa Silvia Romero detalló que el fenómeno se denomina meteo-tsunami. A diferencia de los tsunamis clásicos provocados por terremotos, este pulso de agua fue generado por una perturbación atmosférica que empujó el mar hacia la tierra de manera violenta.
“El tsunami es una onda larga, un pulso único que responde al cambio rápido de presión”, explicó la especialista. Romero destacó un punto fundamental para la seguridad de los veraneantes: el mar siempre da una señal antes del impacto. “Lo que llamó mucho la atención fue cuando el agua se retiró; una roca que siempre queda cubierta quedó al descubierto justo antes de la trepada del nivel“, relató, citando el testimonio de una amiga que vivió el fenómeno en Santa Clara.
Uno de los factores que agravó las consecuencias en este inicio de 2026 fue la coincidencia de factores. Según la oceanógrafa, el meteo-tsunami ocurrió en un día espectacular de 35 grados, con las playas repletas de gente. “Estas cosas suelen pasar de noche y nadie se entera, como ocurrió en diciembre de 2022 durante el Mundial de Qatar“, recordó Romero. Al ser un fenómeno de baja frecuencia y muy difícil de predecir por su velocidad, ni siquiera los guardavidas más experimentados pudieron anticipar el avance del agua.
Durante la entrevista en Antes de Todo, Romero hizo hincapié en la terminología técnica para evitar confusiones. Mientras que las olas comunes son generadas por el viento (conocidas en inglés como wind waves), el meteo-tsunami es una onda forzada por la atmósfera. “Todas son perturbaciones que cambian el nivel del mar, pero el forzante es lo que cambia”, aclaró la experta, diferenciando este evento de las mareas astronómicas que se pueden consultar en las tablas de Prefectura.
Para los turistas que planean seguir sus vacaciones, el mensaje de los especialistas es de cautela pero sin entrar en pánico. Aunque el antecedente más destructivo data de 1954, la frecuencia de estos eventos es baja. La recomendación principal es simple: si el mar se retira de forma abrupta y extraña, hay que abandonar la orilla de inmediato sin esperar a ver la crecida, ya que esa “retirada” es el aviso inconfundible de que una onda de gran energía está por golpear la costa.
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