Policiales

Quedaron presos dos acusados por el crimen de Jimi Altamirano, que habrían recibido órdenes desde la cárcel

Mateo Bommer y Alexis Romero, fueron acusados este lunes como autores materiales del crimen de Jimi Altamirano, el joven músico que fue asesinado en febrero en inmediaciones al estadio Coloso del Parque. Por el hecho ya se había imputado a Pablo Nicolás Camino, como instigador desde la cárcel. El ataque se dio en el marco de una violenta pelea entre dos facciones de la banda Los Monos lideradas desde cárceles federales, que se disputaron al menos desde noviembre pasado y hasta el mes pasado los negocios que surgen de controlar la barra brava de Newell’s.

Como está dicho, para la justicia quien instigó el crimen del jóven músico fue Camino, preso en la cárcel de Trelew. Y los otros integrantes de ese grupo que desde una prisión patagónica pretendieron disputar violentamente el paraavalanchas leproso, eran Leandro Vilches y Eri Masini. Los tres fueron parte de la conducción de Los Monos, pero quedaron desplazados por Leandro Vinardi y Damián Escobar. Estos últimos, junto a “Guille” Cantero, estaban caricaturizados en la ya célebre bandera que se exhibió durante la despedida de Maxi Rodríguez en el Coloso el pasado 24 de junio.     

Cómo cayó Bommer

La semana pasada había resultado detenido en una granja de rehabilitación de la localidad bonaerense de Villa Bosch Mateo Bommer, de 21 años, quien se encuentra acusado de manejar el auto en el que se secuestró a Altamirano. Por su parte, también fue imputado un hombre llamado Alexis Romero, que ya se encontraba detenido por otras causas, pero ahora Fiscalía le sumó la participación en el homicidio de Altamirano. 

“Creemos que son dos de las personas que formaban parte de la organización, inclusive que estuvieron en el homicidio. La evidencia para el juez fue suficiente, como lo es para nosotros”, dijo el fiscal Matías Edery. En la misma línea, explicó que “tuvieron un rol activo” y que a uno de ellos la antena de teléfonos lo ubicó en la zona del crimen esa noche.   

El asesinato del jóven músico, según la evidencia aportada por la fiscalía- fue instigado por Pablo Nicolás Camino, que desde la cárcel de Rawson “instruyó a Bommer y Romero para que cometan un homicidio que tuviera por objetivo enviar un mensaje a Leandro Vinardi, Damián Escobar y ‘Dibu’ Gomez, referentes de la barra de Newell’s con los que mantienen una disputa”. Para esto, el 29 de enero robaron a mano armada un Renault Sandero en el barrio República de la Sexta, en Cochabamba y Chacabuco.

Ese auto fue el utilizado para secuestrar a Jimy y fue descartado esa misma noche del crimen. Y de acuerdo a la pesquisa del MPA, en las imágenes de las cámaras de seguridad de la cuadra en la que había sido robado, se lo podía identificar a Alexis Romero, uno de los imputados este lunes.

Romero, con camiseta amarilla, poco antes de robar la Sandero que se usó para matar a Altamirano.

Además, siempre según la imputación del fiscal, Romero era uno de los que estaba en el auto en el momento en el que matan a Altamirano. La evidencia surge de la geolocalización del teléfono del acusado en la noche del crimen, la del 1° de febrero. Según explicó Edery en la audiencia, que se hizo en la sala 2 del Centro de Justicia Penal, los acusados pertenecía a la banda de Pablo Nicolás Caminos, quien se encuentra alojado en el penal de Rawson y desde ahí daba indicaciones a los autores materiales del crimen. 

“Por como es la secuencia, creemos que fueron tres las personas que iban en el vehículo. Creemos que el móvil del crimen fue dejar un mensaje contra la otra facción de la barra brava”, atendió el funcionario. El juez Nuñez Cartelle tuvo por aceptada la imputación del fiscal y dictó prisión preventiva para los dos acusados por el plazo de ley. 

“Estamos dando un paso muy importante en la investigación, que no se encajonó y sigue en pie. Vamos a seguir hasta lo último”, dijo a la salida de la audiencia Romina Altamirano, hermana de Jimy. Y continuó: “No vamos a bajar los brazos hasta conseguir lo que buscamos. La sensación de volver a escuchar, oír y ver las caras de quienes cometieron esas atrocidades contra mi hermano, y que sean ahora ellos los que tengan derechos. Vamos a seguir”.

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