
Carlos Andrés Migales Viera, un ciudadano uruguayo de 31 años, fue ejecutado a tiros durante la madrugada del domingo en un departamento del barrio porteño de Palermo. El crimen ocurrió en una vivienda de la calle Costa Rica al 5200, donde la víctima se encontraba junto a su esposa, María Mercedes, de 27 años, quien resultó ilesa. Por el homicidio hay dos detenidos y los investigadores trabajan sobre la hipótesis de un ataque cometido por sicarios.
Migales Viera había llegado recientemente a Buenos Aires desde Montevideo. Pero detrás de su corta estadía en Argentina había una historia criminal de varios años en Uruguay. Su prontuario comenzó cuando era adolescente: registraba antecedentes desde 2009, cuando tenía apenas 15 años, y posteriormente quedó involucrado en expedientes por rapiñas, fuga de una dependencia policial, lesiones, disparos de arma de fuego, delitos contra la propiedad y causas vinculadas con la comercialización de drogas. En 2024, además, fue imputado en una investigación por homicidio agravado.
Según información publicada por medios argentinos y uruguayos, Migales Viera era señalado como integrante y presunto líder de La Mafilia, también conocida como Los Puglia, una organización que operaba en el barrio Villa Española de Montevideo y que estaba vinculada con la venta de drogas. Antes de instalarse en Buenos Aires habría pasado un tiempo en Punta del Este, donde incluso había abierto un restaurante. La Policía uruguaya lo tenía identificado desde hacía años por sus reiterados ingresos y antecedentes.
Un ataque que tuvo características mafiosas
La mecánica del homicidio reforzó desde el comienzo la hipótesis de un crimen por encargo. De acuerdo con la reconstrucción inicial, entre tres y cuatro personas llegaron hasta el departamento y pudieron ingresar sin forzar la puerta. Una vez adentro, fueron directamente contra Migales Viera y le dispararon. Los atacantes escaparon y, poco después, la Policía encontró un arma con silenciador en las inmediaciones de las avenidas Santa Fe y Bullrich, a unas pocas cuadras del lugar del crimen.
La investigación quedó en manos del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 26 y busca determinar quién ordenó el homicidio. Entre las hipótesis aparece un posible ajuste de cuentas relacionado con el narcotráfico, aunque por el momento no existe una vinculación judicial acreditada entre el asesinato de Migales Viera y los dos crímenes de uruguayos ocurridos en Pilar y Recoleta durante 2024.

El antecedente de Pilar y Recoleta
La ejecución de Migales Viera vuelve a poner el foco sobre una secuencia de asesinatos con sello mafioso que tuvo como protagonistas a otros dos ciudadanos uruguayos en el AMBA. El primero fue Marcelo Nicolás González Algerini, de 36 años, asesinado el 12 de octubre de 2024 en La Lonja, partido de Pilar. Dos meses después, el 12 de diciembre, fue asesinado en Recoleta Fabián Sturm Jardón, de 42 años, quien tenía un pedido de captura por el homicidio de González Algerini.
La investigación de ambos crímenes terminó revelando una trama vinculada con el narcotráfico. González Algerini estaba relacionado con una organización a la que se le habían secuestrado 782 kilos de cocaína en Caviahue, Neuquén, en un operativo investigado por la Justicia Federal y la PROCUNAR. El cargamento, según la pesquisa, tenía como posible destino Chile. En la vivienda de González Algerini, además, se encontraron cocaína, elementos para su fraccionamiento y una importante cantidad de dinero.
El crimen de Sturm Jardón también tuvo características de sicariato: fue sorprendido por un hombre que lo esperaba oculto en un vehículo frente a un kiosco de Recoleta y recibió varios disparos por la espalda. La posterior investigación permitió establecer que la misma pistola Glock 9 milímetros con silenciador había sido utilizada en los dos homicidios, lo que permitió conectar los expedientes.
Por esos dos asesinatos fue detenido en Brasil el uruguayo Rodolfo Nicolás Caraballo Escobar, posteriormente extraditado a la Argentina y procesado con prisión preventiva. La investigación federal, con intervención de la PROCUNAR, estableció que detrás de los crímenes había una disputa relacionada con organizaciones narcocriminales, amenazas y reclamos por dinero o droga.
Ahora, el nombre de Carlos Andrés Migales Viera aparece en una nueva ejecución de un ciudadano uruguayo con antecedentes por narcotráfico en territorio argentino. La similitud en el perfil de las víctimas y en la modalidad de los ataques resulta llamativa, aunque por ahora la Justicia no estableció que exista una conexión entre el crimen de Palermo y aquella trama de Pilar y Recoleta. La principal incógnita será determinar si Migales Viera había llegado a Buenos Aires escapando de conflictos de la estructura narco uruguaya o si su asesinato respondió a una disputa generada ya en territorio argentino.

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