
El juicio contra Nicolás Maduro en la Corte del Distrito Sur de Nueva York no quedó en manos de cualquier improvisado. El juez Alvin Hellerstein, un veterano del sistema judicial designado por Bill Clinton en 1998, será el encargado de presidir las audiencias en Manhattan. Con casi tres décadas en el estrado, Hellerstein es una figura de peso, respetada por su perfil técnico y directo, y cuenta con una vasta trayectoria en causas que marcaron la historia reciente de los Estados Unidos.
El currículum del magistrado impresiona: por sus manos pasaron las millonarias demandas por los atentados a las Torres Gemelas del 11 de septiembre, el caso de acoso sexual contra el magnate cinematográfico Harvey Weinstein y el proceso contra Michael Cohen, el antiguo abogado de Donald Trump. Ahora, el juez se enfrenta a uno de los desafíos más grandes de su carrera profesional: juzgar a un ex mandatario extranjero capturado en una operación militar.
Un dato clave que conecta a Hellerstein con el poder venezolano es que el juez ya lleva la causa contra Hugo Armando “Pollo” Carvajal, el ex jefe de inteligencia del chavismo. Carvajal, quien decidió colaborar con la justicia estadounidense tras declararse culpable de narcotráfico, se perfila como el testigo estrella en el juicio contra Maduro. Su conocimiento desde adentro sobre el funcionamiento del “Cartel de los Soles” podría ser la pieza fundamental que la fiscalía necesita para sostener los cargos de conspiración y envío de toneladas de cocaína.
A pesar de su avanzada edad y su estatus de magistrado sénior desde 2011, Hellerstein mantiene una actividad intensa. A lo largo de los años, demostró una independencia que lo llevó tanto a respaldar como a frenar decisiones de la Casa Blanca. En su historial figuran fallos que bloquearon deportaciones de la gestión Trump por considerarlas inconstitucionales, lo que anticipa un proceso donde el rigor legal estará por encima de las presiones políticas de turno.
Este lunes, mientras Maduro escucha los cargos por posesión de armamento pesado y narcoterrorismo, Hellerstein será quien defina los tiempos de un calendario procesal que mantiene en vilo a toda la región. La experiencia del juez en el manejo de evidencias complejas y su mano firme en la sala de audiencias serán determinantes en un caso que, según los analistas, podría extenderse durante gran parte de este 2026.
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