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Una historia de pasión

Rafael Acosta, el hombre detrás del pentatlón argentino: “Hay que ser constante”

El entrenador de la Selección Argentina repasó su recorrido como atleta, juez olímpico y formador. De cara a los Juegos Suramericanos, busca acercar el pentatlón moderno al público santafesino.

Rafael Acosta conoce el pentatlón moderno desde todos sus lugares

Hay deportes que se explican con una sola palabra: velocidad, fuerza, precisión. El pentatlón moderno, en cambio, obliga a pensar en varias capacidades al mismo tiempo. Esgrima, natación, obstáculos, carrera y tiro forman parte de una disciplina que exige preparación física, técnica y, sobre todo, concentración.

Rafael Acosta conoce ese mundo desde adentro. Primero lo hizo como atleta, después como entrenador y, más tarde, desde un lugar privilegiado: fue juez en los Juegos Olímpicos de Río 2016, Tokio 2020 y París 2024. Hoy está al frente de las categorías Junior y Senior de la Selección Argentina y se prepara para una competencia especial: los XIII Juegos Suramericanos Santa Fe 2026.

Pero el desafío no pasa solamente por los resultados deportivos. Para Acosta, la llegada de los Juegos a la provincia también representa una oportunidad para que el público descubra una disciplina que todavía no tiene la exposición de otros deportes.

Cinco disciplinas en una sola competencia

“Es un deporte combinado, como el triatlón, nada más que nuestro deporte tiene cinco disciplinas”, explica Acosta al describir una competencia que obliga a los atletas a adaptarse permanentemente. El pentatlón moderno reúne esgrima con espada, natación, carrera de obstáculos y Laser Run, una prueba que combina carrera y tiro con pistola láser.

Cada instancia demanda una preparación diferente. En la esgrima, los enfrentamientos se resuelven a un solo golpe; en la pileta, los atletas compiten sobre 100 metros estilo libre; y en la pista deben completar un recorrido de 70 metros superando ocho obstáculos.

El cierre llega con el Laser Run. Allí, los competidores alternan disparos sobre blancos electrónicos con tramos de carrera hasta completar 3.000 metros. La particularidad de la disciplina está justamente en esa combinación.

“Es un deporte muy integral. Se trabaja tanto la parte física como mental y tiene diferentes formas de entrenamiento”, señala Acosta. Y enumera las exigencias: “Hay deportes donde hay que trabajar la velocidad, otro donde hay que trabajar la técnica, otro donde hay que trabajar la concentración”.

Esa diversidad también supone un desafío para quienes buscan alcanzar el alto rendimiento. “Al tener cinco disciplinas, es muy variado el sistema de entrenamiento, y eso lleva mucho tiempo de entrenamiento para estar a alto nivel”, explica.

La pista que Acosta recomienda mirar

Para quienes nunca presenciaron una competencia de pentatlón moderno, el entrenador tiene una recomendación concreta: no perderse la prueba de obstáculos. “Mi recomendación es que vayan a ver la pista de obstáculos. Es una prueba muy corta, no dura más de 25 segundos, pero van a ver varios atletas, entre 18 y 20 atletas de diferentes nacionalidades”, cuenta.

También invita a prestar atención al Laser Run, porque allí se termina de definir la competencia. “Es la última prueba y es la que define al campeón”, explica. Los atletas llegan a esa instancia con los puntos acumulados durante las pruebas anteriores y salen a buscar la clasificación definitiva en una combinación de velocidad, precisión y resistencia.

En Santa Fe 2026, las competencias tendrán como escenario al Estadio Municipal Jorge Newbery de Rosario, un espacio con una historia centenaria que será parte de la gran cita deportiva sudamericana.

Una vida dedicada al pentatlón

La historia de Acosta con este deporte comenzó cuando tenía apenas 17 años. Después de mudarse a Buenos Aires, un entrenador del equipo nacional descubrió sus condiciones y le propuso comenzar a entrenar. “Mi primer evento fue en 1997, integré la selección, y a partir de ahí quedé ya en el equipo nacional”, recuerda.

Durante más de una década compitió como atleta. Su etapa internacional se extendió hasta 2011, cuando disputó su último torneo. Pero lejos de alejarse del pentatlón, comenzó una nueva etapa desde el banco.

Primero se incorporó como entrenador de las categorías juveniles y, desde 2015, trabaja como entrenador del equipo nacional de mayores. A esa trayectoria se sumó otra experiencia poco habitual: el arbitraje en el máximo nivel del deporte mundial.

Acosta fue el primer argentino en integrar un comité técnico de pentatlón moderno en unos Juegos Olímpicos y participó como juez en tres ediciones consecutivas. El cambio de rol también significó una nueva forma de vivir la competencia. “Se necesita mucha concentración durante todo el evento. Uno trata de hacer a lo que uno lo llamaron. Hay que ser neutral, hay que ser equitativo y tener la ética por delante”, sostiene.

Desde ese lugar pudo compartir el escenario con algunos de los mejores atletas del mundo. “Es muy emocionante ver a atletas de altísimo nivel que a veces uno ve por televisión y los tenés ahí entrenando o trabajando o en la misma competencia”, cuenta.

Los deportistas utilizan pistolas láser que disparan un haz de luz sobre blancos electrónicos

Aprender también de las derrotas

Después de tantos años vinculados al alto rendimiento, Acosta entiende que la enseñanza más importante del deporte no siempre aparece en el momento de levantar una medalla. Cuando habla de lo que le dejó su carrera, elige una palabra: constancia. “La constancia, tener un objetivo claro donde uno quiere llegar, y no bajar los brazos”, resume.

La competencia, además, obliga a convivir permanentemente con los resultados adversos. “Quizás de 30 veces que competiste, 29 te salieron mal. No por el hecho de que uno quiera que salga mal, sino que estás compitiendo con otras personas, y ellos también entrenan y tienen tu mismo objetivo”, explica.

Para Acosta, aprender a atravesar esas derrotas sin abandonar el camino es parte fundamental de la formación que propone el deporte.

El desafío de competir como local

Los Juegos Suramericanos tendrán un significado especial para la delegación argentina: esta vez, la competencia será en casa. “Para nosotros es un desafío muy importante. Vamos trabajando y entrenando para estos eventos”, afirma Acosta.

Representar al país frente al público argentino implica, además, una responsabilidad diferente. “Nos emociona, primero por ser locales, es una responsabilidad muy grande tener una buena representación”, reconoce.

Pero el entrenador mira más allá de los resultados que puedan conseguirse durante los Juegos. Para él, el verdadero éxito de Santa Fe 2026 también debería medirse por lo que quede una vez que termine la competencia.

“Lo que ocurre siempre cuando pasan estos eventos grandes, queda un legado. Un legado de material, un legado de personal y lo más importante que nosotros vemos y ojalá que suceda ahora, queda el legado de los jóvenes que quieran empezar a participar en estos eventos”, sostiene.

Que Santa Fe descubra un nuevo deporte

La Federación Argentina de Pentatlón Moderno cuenta con escuelas deportivas en diferentes puntos del país, aunque todavía no tiene una sede en Santa Fe. Por eso, Acosta ve en los Juegos una posibilidad concreta para empezar a cambiar esa realidad. “Es de nuestro interés que quede gente interesada en entenderlo, en enseñarlo y jóvenes que quieran practicarlo para el día de mañana”, explica.

El objetivo es que los Juegos no sean solamente una competencia de dos semanas, sino también una puerta de entrada para quienes descubran el pentatlón moderno por primera vez. Acosta sabe que todavía es una disciplina poco familiar para buena parte del público. “Es un deporte no convencional, no se ve muchas veces por televisión”, reconoce.

Sin embargo, considera que esa falta de exposición no debería convertirse en una barrera. “No es difícil de practicarlo. Es súper emocionante, diverso. Hay que correr, nadar, usar pistolas láser, hacer esgrima. Para los niños es súper divertido”, afirma.

Por eso, su invitación para Santa Fe 2026 es simple: acercarse y mirar. “Los invito a que vengan, a que participen primero mirándolo, observando de qué se trata, viendo atletas de alto rendimiento con muy alto nivel”, propone.

Entre atletas que buscarán una medalla, entrenadores que preparan cada detalle y jueces encargados de garantizar la competencia, el pentatlón moderno llegará a Rosario con una meta que va más allá del podio: conseguir que quienes se acerquen a verlo descubran un deporte capaz de combinar en una misma competencia velocidad, técnica, resistencia, precisión y concentración.

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