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Economía

Récord histórico en la industria aceitera: la molienda de oleaginosas fue la más alta de la historia en 2025

Se procesaron 47,64 millones de toneladas, impulsadas por una fuerte oferta de soja y girasol. La capacidad ociosa de las plantas cayó al nivel más bajo desde 2011, según la Bolsa de Comercio de Rosario.

La industria aceitera argentina cerró 2025 con un hito productivo que volvió a confirmar su peso estratégico dentro del complejo agroindustrial y exportador del país. De acuerdo con un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el procesamiento de oleaginosas alcanzó 47,64 millones de toneladas, un récord histórico que superó la marca de 2016 y llevó al sector a niveles de utilización de capacidad que no se veían desde hace más de una década.

El trabajo destaca que este desempeño fue posible por una combinación clave de factores del lado de la oferta. En particular, la BCR subrayó que “fue clave el buen nivel de oferta de soja y girasol”, cultivos que sostienen el núcleo del complejo aceitero y explican gran parte del salto productivo registrado el año pasado.

Más producción y menos capacidad ociosa

El récord no solo se refleja en volumen, sino también en el uso de la infraestructura instalada. Con la molienda alcanzada en 2025, la capacidad ociosa de la industria se ubicó en torno al 28,2%, el nivel más bajo desde 2011. El dato marca un funcionamiento mucho más ajustado del parque industrial aceitero, luego de varios años de estancamiento relativo.

Del total procesado, 42,63 millones de toneladas correspondieron a soja, lo que convirtió a 2025 en el segundo mayor registro histórico para este cultivo, solo por detrás del pico de 2016.

El girasol, en tanto, mostró un desempeño especialmente destacado: la molienda alcanzó 4,63 millones de toneladas, el volumen más alto desde el año 2000 y un 68% superior al de 2016, consolidando su recuperación dentro del esquema industrial.

El resto de las oleaginosas aportó un volumen menor, aunque con una mejora significativa: el segmento se ubicó 47% por encima del año anterior y 27% por encima del promedio de los últimos cinco años, impulsado principalmente por el buen desempeño del maní.

Un récord que también mira hacia afuera

Desde una perspectiva de largo plazo, la BCR recordó que la industria aceitera argentina creció de forma exponencial desde mediados de los años 70 hasta 2011, apalancada en la expansión de la soja y en fuertes inversiones industriales. Sin embargo, en la última década ese proceso mostró señales de agotamiento: entre 2010 y 2020, la molienda cayó 2% entre puntas, reflejando límites estructurales en la expansión de la oferta local.

En ese marco, el informe advierte que el récord de 2025 también se explica, en parte, por el aumento de las importaciones temporarias de soja desde países vecinos. Mientras que en 2010 eran casi inexistentes, en los últimos años oscilaron entre 4 y 10 millones de toneladas, con un promedio de 6,7 millones en el último lustro, lo que permitió sostener la actividad industrial pese a la falta de un crecimiento sostenido de la producción doméstica.

El desafío que viene

Hacia adelante, la BCR señala que la estructura industrial argentina todavía tiene margen para procesar más volumen y agregar valor a la producción primaria. Sin embargo, advierte que para dar nuevos saltos significativos será necesario retomar el sendero de crecimiento en la producción de oleaginosas con foco en la productividad.

La capacidad está instalada, la escala es competitiva frente a otros países y el potencial exportador sigue vigente. El desafío, una vez más, vuelve a estar del lado de la oferta agrícola.

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