
Un anuncio con una grilla internacional, el estadio de Rosario Central como escenario y una preventa difundida por Banco Macro. En menos de 24 horas, las dudas se transformaron en desmentidas, los respaldos empezaron a desaparecer y el llamado Music Gol Festival se desmoronó antes de empezar.
El martes a la mañana, después de un feriado, Rosario tenía un recital internacional en el horizonte. Los Red Hot Chili Peppers iban a tocar en la ciudad, en un festival que prometía sumar a The Human League, Happy Mondays, entre otros nombres que se irían sumando. La fecha anunciada era el sábado 12 de junio de 2027 (un día antes de las elecciones a gobernador) y el escenario elegido, el Gigante de Arroyito. La noticia tenía todos los ingredientes para convertirse en una bomba y así fue.

Había un flyer, una productora organizadora, una ticketera y hasta una preventa bancaria desde el jueves 15. También estaba Rosario Central, que figuraba como colaborador de la publicación en Instagram, una señal que podía interpretarse como un aval. Banco Macro, por su parte, difundía la información de la preventa en sus propios canales.
Pero había detalles que no cerraban y las dudas aparecieron desde el principio. Underdog Entertainment, la productora detrás del denominado Music Gol Festival, tenía apenas un puñado de seguidores en sus redes sociales. La ticketera EntradaUno tampoco ofrecía demasiadas certezas, con una presencia digital limitada y poca información disponible para respaldar un espectáculo semejante. Para traer a una banda como los Red Hot Chili Peppers hacía falta algo más que un diseño atractivo y una fecha en el calendario.
Las sospechas estaban ahí desde el comienzo, aunque los logos de Central y Banco Macro alcanzaban, al menos por unas horas, para mantener viva la ilusión.
La primera señal de alarma
La primera pista pública llegó desde Buenos Aires. El periodista especializado Joaquín Vismara consultó al entorno de Happy Mondays, una de las bandas que supuestamente integraban la grilla, y comenzó a poner en duda la veracidad del anuncio. La noticia empezó a perder consistencia y entonces apareció una voz con peso propio en la industria musical.

José Palazzo, creador del Cosquín Rock y uno de los productores más reconocidos del país, salió a desmentir el festival. En sus redes publicó que el evento era “totalmente falso”, una definición que terminó de encender las alarmas.
A partir de ahí, el anuncio dejó de ser una noticia musical para convertirse en un interrogante. ¿Cómo podía anunciarse un festival de semejante escala sin que las bandas involucradas lo confirmaran? ¿Qué acuerdos existían y quién estaba realmente detrás de la organización?
El ruido creció durante la tarde. Las redes de Underdog no ayudaban a despejar las dudas y la trayectoria pública de Gonzalo Entenza Giménez, titular de la productora, también quedó bajo la lupa. Su perfil de LinkedIn, que exhibía pocos antecedentes visibles en producciones de esa magnitud, alimentó las sospechas y terminó siendo eliminado.

Pero las dudas no tardaron en convertirse en desmentidas concretas. El manager de Happy Mondays negó que la banda fuera a participar y, poco después, los propios Red Hot Chili Peppers se sumaron al desconcierto desde su cuenta oficial de Instagram con un comentario en la publicación del festival. “Sorry, not us” (“Perdón, nosotros no”), escribieron.
Los logos empiezan a desaparecer
La primera señal concreta de repliegue llegó desde el mundo corporativo. A última hora del martes, Banco Macro retiró de sus redes la publicación que anunciaba la preventa y, durante las primeras horas del miércoles, difundió un comunicado para desligarse del evento.
La entidad aclaró que no organizaba ni patrocinaba el festival y que su participación se limitaba a ofrecer beneficios de preventa y financiación con sus tarjetas. También informó que había cancelado el beneficio de cuotas antes del inicio de la venta de entradas.

Rosario Central también tomó distancia. El club, que había figurado como colaborador en la publicación original, retiró el contenido y anunció que podría iniciar acciones legales contra la productora, a la que acusó de estafa.
La explicación de la dirigencia sumó otro capítulo a la historia. En declaraciones a Radio Boing 97.3, un vocero de Central, aseguró que la institución estaba sorprendida por lo ocurrido y que había exigido a Underdog la confirmación de los artistas a través de sus canales oficiales o la presentación de los contratos correspondientes.
Según explicó, Central había firmado un contrato con la productora para alquilar el Gigante de Arroyito y ya había cobrado el 50% del monto acordado. También aclaró que el club no conocía quién sería el artista principal del festival y que necesitaba garantías antes de permitir que avanzara la venta de entradas.
Un antecedente con Ratones Paranoicos y Dillom
En medio de la polémica apareció un dato que reforzó las sospechas sobre los antecedentes de Underdog. Fernando Szeresevsky, manager de Juanse y de Ratones Paranoicos, reveló que la productora ya había anunciado el año pasado un evento con ambos artistas y Dillom que tampoco llegó a concretarse.
Según denunció el representante, existían contratos firmados, pero la productora nunca pagó ni cumplió con lo acordado. El antecedente sumó una nueva pieza a una historia que hasta entonces se había construido a partir de señales de alerta, desmentidas y perfiles difíciles de rastrear.
En paralelo, trascendió que Underdog Entertainment había contactado meses atrás a otro club de la ciudad para proponerle organizar el festival en su estadio. Sin embargo, las negociaciones no prosperaron y la institución decidió desestimar la propuesta.
El recital que nos perdimos
En menos de un día, los Red Hot Chili Peppers pasaron de tener una fecha anunciada en Rosario a protagonizar un recital que nunca estuvo confirmado. No hubo una grilla validada por los artistas ni certezas sobre una producción capaz de llevar adelante el festival; apenas un anuncio que prometía mucho y empezó a desarmarse en cuestión de horas.
Esta vez, los Red Hot Chili Peppers no tocaron en Rosario y nosotros nos quedamos con la crónica de un recital al que nunca fuimos.
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