
El Gobierno nacional resolvió este mediodía eliminar el artículo 44 del proyecto de reforma laboral, luego del fuerte rechazo que generó entre los bloques aliados en la Cámara de Diputados. La decisión fue adoptada por la mesa política en la Casa Rosada y comunicada a los espacios dialoguistas, que habían advertido que no acompañarían la iniciativa si no se modificaba el régimen de licencias médicas.
La medida se tomó en medio de negociaciones contrarreloj para garantizar el quórum y la aprobación del proyecto durante el período de sesiones extraordinarias. El oficialismo necesita que Diputados introduzca los cambios, para luego girar rápidamente el texto al Senado y convertirlo en ley antes del cierre del período legislativo especial.
Fuentes parlamentarias confirmaron que el artículo será eliminado en la reunión plenaria de comisión que debe emitir dictamen, con la mira puesta en la sesión prevista para el jueves próximo. La estrategia oficial apunta a que la Cámara alta lo trate el 27 de febrero, de modo que el presidente Javier Milei pueda llegar al 1° de marzo con la reforma sancionada.
Qué decía el artículo 44 y por qué generó polémica
El artículo cuestionado proponía modificar el artículo 208 de la Ley de Contrato de Trabajo N° 20.744 respecto de accidentes y enfermedades inculpables (no vinculadas al trabajo).
El texto establecía que el trabajador percibiría:
- 50% del salario durante tres meses (o seis si tenía personas a cargo) si la incapacidad era producto de una “actividad voluntaria y consciente que implicara riesgo para la salud”.
- 75% del salario si la imposibilidad de trabajar no derivaba de una actividad riesgosa voluntaria.
Actualmente, la legislación vigente garantiza el 100% del salario durante el período de licencia paga por enfermedad o accidente no laboral, con plazos de hasta tres o seis meses según la antigüedad.
El proyecto aprobado en el Senado endurecía además los controles sobre certificados médicos y limitaba los períodos de cobertura parcial, lo que despertó críticas por posible afectación de derechos adquiridos.

La presión política que forzó el giro
El rechazo fue amplio y transversal. El jefe del bloque PRO, Cristian Ritondo, había anticipado: “La mejor manera de lograr la ley de modernización laboral es dando de baja el artículo 44”.
En la misma línea, el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, advirtió: “Los diputados del bloque Innovación Federal, Independencia y Elijo Catamarca no van a votar el art. 44. Si fue un error, lo más justo y prudente es corregirlo y, mucho mejor, eliminarlo. Nadie elige accidentarse o enfermarse”.
También la jefa del bloque Provincias Unidas, Gisela Scaglia, fue categórica: “El artículo es invotable como está planteado” y agregó: “Nosotros no vamos a dar quórum” si no se modificaba el texto.
El oficialismo quedó al borde de perder la sesión: los 45 votos que reúnen Provincias Unidas, PRO y bloques federales, sumados a los 93 diputados de Unión por la Patria, podían impedir alcanzar el número mínimo para abrir el debate.
Reacción sindical y advertencias gremiales
Desde el movimiento obrero, la reacción fue inmediata. La Confederación General del Trabajo advirtió que cualquier limitación a las licencias representaba “un ataque a conquistas históricas”.
Por su parte, la Federación Argentina de Empleados de Comercio expresó “su más enérgico rechazo” y sostuvo: “Cuando un trabajador está enfermo no está de vacaciones ni especulando: está atravesando una situación de vulnerabilidad”. También calificó de “inadmisible” que en ese contexto se lo castigue con una reducción salarial.
Una negociación al límite y el objetivo intacto
Desde el oficialismo remarcaron que la exclusión del artículo no implica abandonar la discusión sobre licencias médicas, sino priorizar la aprobación general del paquete. Funcionarios del Ministerio de Trabajo insistieron en que el eje central sigue siendo “modernizar las relaciones laborales y dotar de mayor flexibilidad a las empresas”, aunque reconocieron que “la búsqueda de consensos es prioritaria”.
La eliminación del artículo 44 obligará a que, si Diputados aprueba el proyecto con modificaciones, el texto regrese al Senado para su sanción definitiva. El riesgo es que el trámite se extienda fuera del período extraordinario, aunque fuentes oficiales aseguran que el plan es resolverlo antes de fin de mes.
El episodio dejó en evidencia la fragilidad de la mayoría oficialista y la necesidad de construir acuerdos voto a voto en una Cámara fragmentada. En ese equilibrio, el Gobierno optó por ceder en uno de los puntos más controvertidos para evitar el naufragio de una reforma que considera clave para su agenda económica.
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