
La aeronave permaneció previamente en Buenos Aires y llegó a la capital fueguina sin información oficial sobre los motivos del vuelo. El hermetismo del Gobierno nacional y el contexto de intervención del puerto local alimentan la inquietud en una zona estratégica para la actividad antártica.
Un avión perteneciente al Departamento de Defensa de Estados Unidos aterrizó en Ushuaia, Tierra del Fuego, y generó sorpresa e inquietud entre los habitantes de la ciudad, en medio de un escenario de especial sensibilidad por la intervención del puerto local.
La aeronave había permanecido durante dos días en Buenos Aires y posteriormente voló hacia la capital fueguina sin comunicación oficial del Gobierno nacional ni de los organismos de defensa argentinos que habitualmente intervienen en la autorización de este tipo de vuelos.
Hasta el momento, la información disponible es escasa. No trascendieron los motivos del aterrizaje ni la identidad de los ocupantes del avión, lo que incrementó las especulaciones en la provincia.
Sin injerencia provincial
Fuentes vinculadas a la administración fueguina señalaron que las autoridades provinciales no tuvieron participación en la decisión, por lo que el gobierno de Gustavo Melella no contó con facultades para permitir o denegar el arribo de aeronaves oficiales extranjeras.
A este episodio se sumó otro dato que profundizó la incertidumbre: se conoció el itinerario de dos aviones privados que partieron desde la localidad bonaerense de San Fernando con destino a Ushuaia, sobre los cuales tampoco se brindaron precisiones oficiales.
Un punto estratégico
El arribo del avión militar estadounidense, junto al hermetismo del Poder Ejecutivo Nacional, generó preocupación en distintos sectores, especialmente por las versiones que circularon en torno a un hipotético acuerdo entre el presidente Javier Milei y su par estadounidense Donald Trump vinculado al control del puerto fueguino.
Ushuaia ocupa un lugar clave desde el punto de vista geopolítico: es el principal centro logístico, turístico y científico hacia la Antártida, además de tener un rol relevante en materia de defensa y soberanía. En ese marco, cualquier movimiento de aeronaves oficiales extranjeras en la zona suele ser observado con especial atención.
Por ahora, el silencio oficial mantiene abiertas las preguntas sobre la naturaleza del vuelo y su relación —o no— con la situación del puerto, mientras crece la expectativa por eventuales aclaraciones del Gobierno nacional.
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