Esta tarde a las 19:30, el periodista y escritor presentará su nueva obra biográfica en el Centro Cultural Fontanarrosa.
Reynaldo Sietecase presenta Cabrón y analizó la compleja coyuntura política nacional.
En la previa de su visita a la ciudad para presentar su nueva obra biográfica, dialogó con Radio Río. Allí detalló cómo se gestó este relato íntimo que lo alejó temporalmente de la novela criminal: “En el marco de una maestría me dieron un ejercicio sobre un recuerdo y escribí sobre mi padre una escena con él cantando, tocando la guitarra. Me di cuenta de que me acordaba perfecto de todo, menos de la voz”, relató.
“Eso me generó bastante angustia. Empecé a buscar un video, encontré uno de él comprando una cámara en el año 92, en una galería en Rosario. El vendedor lo enfoca, le hace zoom en el anillo, en la lapicera que tiene colgada en la camisa. Lo miro bien con los lentes gruesos, mi padre era muy miope. A partir de ahí me di cuenta que todos esos objetos yo los tenía acá. Empecé a escribir sobre cada objeto y no pude parar”, agregó.
Sobre el valor de esos elementos, el autor sumó: “Es como si los objetos hubiesen estado conmigo todo el tiempo pero no me hubiesen hablado hasta ese momento. Borges dice que las cosas no saben que desaparecimos. Yo digo: estos objetos que tengo de mi padre no saben que mi padre murió. Lo que tiene de singular el libro es cómo cuenta un todo, un padre, una familia, a partir de cosas”.
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Lo único malo con un padre o una madre es que no te quiera. Todo lo demás se arregla
Al analizar por qué importa relatar la vida de alguien sin exposición pública, Sietecase reflexionó: “En un momento pensé: ¿a quién le puede interesar la historia de un hombre común? En el fondo mi padre era eso. Pero la mayoría de los libros sobre padres cuentan personas comunes. En el fondo lo que uno está contando es la relación con la autoridad“.
“Porque eso es el padre, el patriarcado: la ley y el orden con todo lo malo, y con todo lo bueno también a la hora del cuidado. Lo único malo con un padre o una madre es que no te quiera. Todo lo demás se arregla”.
También profundizó en el trasfondo generacional de su relato: “Como tantas familias de inmigrantes, más en Rosario, eran padres muy duros, que la habían pasado mal y entonces les costaba abrazar, les costaba decir te quiero. Lo decían como podían. Tuve una relación muy difícil con mi padre durante un tiempo, de muchas discusiones políticas muy duras. Después armonizamos”.
Sobre esa reconciliación, reveló un detalle conmovedor: “El último libro que le había regalado tenía una dedicatoria que yo no recordaba y que dice: ‘por las diferencias que nos unen’. Creo que habíamos evolucionado a eso, a darnos cuenta que también las diferencias te pueden acercar”.
En ese sentido, destacó el valor agregado para los lectores de la región: “Para los rosarinos seguramente esto resuena todavía más fuerte. Además, este es mi segundo libro que tiene a Rosario como escenario. El primero fue Un crimen argentino y este es otro”.
Argentina parece un hemipléjico
Consultado por la actualidad nacional, Sietecase trazó un crudo diagnóstico: “Estoy un poco preocupado. Más allá de un experimento político inédito, con un outsider que se plantea desde el Estado destruir al Estado, lo que más me preocupa es que está llevando adelante un proyecto de reformateo de la matriz económica que va a ser muy gravoso“.
“Argentina parece un hemipléjico: tiene una mitad del cuerpo que funciona bárbaro (la minería, el agro, el sector financiero, el petróleo), y la otra mitad no se mueve: el sector productivo. Se pierden 25.000 empresas en dos años”.
“El impacto que está teniendo en sectores de la población que cada vez pueden consumir menos es delicado. Ese hombre hipotético que es la Argentina no se puede parar, por más que una parte funcione bien”, detalló.
Finalmente, cuestionó el rol de otros actores del sistema: “Hay un desgaste del sistema democrático alarmante y empiezan a aparecer líderes que creen que las instituciones no son importantes y critican al periodismo. Pero todos están mirando a Milei, y por ejemplo tenés al peronismo que esta semana le facilitó aprobar otra vez dos leyes al presidente, o la Corte no moviendo un dedo. Si los sectores progresistas o populares quieren generar una alternativa, lo primero que hay que mirar es qué están haciendo ahora”.

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