
Lejos de las gambetas, la sonrisa intacta y el juego que lo convirtió en leyenda, Ronaldinho reconoció que su relación con el fútbol cambió radicalmente desde que se retiró. El campeón del mundo con Brasil en 2002 confesó que ya no disfruta sentarse a ver partidos completos y que, salvo excepciones, prefiere limitarse a los resúmenes.
“No me gusta ver fútbol. Solo me gusta ver los mejores momentos. Noventa minutos es demasiado”, expresó el exfutbolista en la previa del Clásico de Leyendas entre Barcelona y Real Madrid. “A menos que sea una final o un derbi. Si no, me pongo nervioso. Empiezo a pensar cómo alguien pudo errar ese pase y me enojo”, agregó con sinceridad.
Sus palabras reflejan una sensación común entre muchos exjugadores de élite: tras haber vivido el juego desde adentro y al máximo nivel, el rol de espectador puede resultar incómodo. La intensidad con la que enfrentaron cada partido se transforma, muchas veces, en ansiedad cuando observan desde afuera.
Actualmente, Ronaldinho forma parte de la gira internacional del equipo de leyendas del conjunto culé. Este domingo participará del clásico histórico ante el combinado de la Casa Blanca en el BMO Stadium, en el marco de The Legends Series LA 2026, con transmisión de CBS Sports Golazo Network.
El evento reunirá a figuras emblemáticas de ambos clubes. Del lado del Barcelona estarán Rafael Márquez, Maxwell, Javier Saviola y Juan Pablo Sorín, dirigidos por Albert Ferrer. En tanto, el Real Madrid contará con Luis Figo, Marcelo, Guti y Claude Makélélé, bajo la conducción de José Antonio Camacho.
Más allá de su presente como embajador del fútbol y figura invitada en partidos exhibición, el exjugador surgido en Grêmio dejó una reflexión que no pasó inadvertida. Prefiere la emoción de los momentos decisivos antes que la tensión constante de los noventa minutos, una señal clara de cómo cambió su vínculo con la pelota tras una carrera repleta de títulos, talento y magia.
Comentarios