
La ciudad de Rosario avanza en el estudio de un ambicioso proyecto de transporte que tiene que ver con la construcción de un tren eléctrico urbano que recorrería unos 38 kilómetros y abarcaría buena parte del área metropolitana. La iniciativa es analizada en conjunto por el gobierno de la provincia de Santa Fe y el municipio rosarino, y de concretarse convertiría a Rosario en la primera ciudad del interior del país en contar con un sistema de estas características.
El proyecto comenzó a trabajarse formalmente durante el año pasado y, según fuentes de la administración provincial, podría quedar definido en un plazo máximo de seis meses. La traza permitiría unir sectores estratégicos de la ciudad y localidades cercanas, en un contexto en el que el sistema actual de transporte presenta limitaciones para responder a la demanda creciente de movilidad.
La propuesta contempla una inversión estimada de entre 500 y 600 millones de dólares. Desde el gobierno que encabeza Maximiliano Pullaro señalan que el objetivo es mejorar la conectividad urbana y metropolitana, potenciar la integración territorial y acompañar un proceso de reactivación social y económica de la ciudad, tras más de una década marcada por una profunda crisis de seguridad.
En ese marco, los funcionarios provinciales consideran que un proyecto de esta magnitud también podría fortalecer el perfil turístico de Rosario y su región, recuperando dinámicas urbanas que se habían visto afectadas en los últimos años. Por ahora, las autoridades mantienen conversaciones preliminares con empresas chinas y europeas con capacidad para desarrollar la infraestructura ferroviaria, aunque aclaran que todavía no hay definiciones concretas.
La intención oficial es que, en el escenario más favorable, la obra pueda comenzar en 2027, año electoral en el que Pullaro buscaría la reelección tras la reforma constitucional impulsada en la provincia. No obstante, desde el Ejecutivo aclaran que el cronograma dependerá del cierre del proyecto técnico, las condiciones de financiamiento y los acuerdos necesarios para su ejecución.

Entre 2012 y 2014 se barajaron propuestas para construir un tranvía eléctrico y, en paralelo, un subterráneo. Sin embargo, los problemas de financiamiento internacional y las sucesivas crisis económicas del país impidieron que el proyecto avanzara.
Ahora, la idea del tren urbano o tranvía eléctrico vuelve a tomar fuerza, aunque con un enfoque actualizado. Según explicó el secretario de Vinculación Estratégica de la provincia, Julián Galdeano, el proyecto apunta a integrar puntos neurálgicos de la ciudad mediante un recorrido estratégico. “El proyecto se está trabajando pasando por la costa, pero ingresando y uniendo puntos estratégicos como el ex Batallón 121, el Distrito Sur, la Siberia, facultades como Ingeniería y Medicina, Tribunales, el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez y la Terminal de Ómnibus”, detalló.
De acuerdo con los estudios preliminares, el costo por kilómetro oscilaría entre 15 y 18 millones de dólares, y la traza inicial tendría una extensión de unos 35 kilómetros, con la posibilidad de ampliaciones futuras. El plan toma como base análisis realizados en años anteriores, pero incorpora nuevas tecnologías que permitirían reducir costos de instalación y operación.
“Hoy la tecnología te permite unidades más económicas, que consumen menos energía y requieren menos costos de instalación, y que puedan resolver la conectividad entre Villa Gobernador Gálvez y Granadero Baigorria”, sostuvo Galdeano. En ese sentido, aclaró que no se trata de un subterráneo ni de una estructura elevada, sino de un tranvía moderno que podría convivir con el tránsito vehicular en la superficie.
Las proyecciones oficiales indican que el impacto en los tiempos de viaje sería significativo. “Resolvería mucho que alguien que está en Villa Gobernador Gálvez pueda estar en el Distrito Centro u Oroño y Wheelwright en ocho o nueve minutos”, afirmó el funcionario, al destacar el potencial transformador del sistema para la movilidad cotidiana.
El proyecto se inspira en experiencias internacionales recientes desarrolladas en ciudades como Cuenca, Bilbao, Milán o Curitiba, donde sistemas de trenes urbanos modernos lograron implementarse de manera eficiente en entornos complejos. Según Galdeano, “hay ciudades que lo han hecho en un año y medio, otras tardaron un poco más, pero no es un plazo elevado una vez que se inicia la obra”.
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