
En 1984 y con apenas 20 años, un joven Rodolfo Páez sacaba su primer disco. En la tapa estaba él, flaco y con una musculosa con leyendas japonesas, un jean y un teclado. La imagen lo mostraba en un baño. “Fito” ya era un artista popular, en tiempos en los que varios músicos de su ciudad -todos más grandes que él- recorrían escenarios porteños y se hablaba de la “Trova Rosarina”.
Él era tecladista de la banda de Juan Carlos Baglietto y había llegado a su primer álbum solista, que presentó en el teatro El Círculo. El mismo lugar que eliegió, más de cuatro décadas después, para presentar su nueva propuesta “Casa Páez”, con músicos de la orquesta sinfónica y un repaso por toda su carrera. Cómo no emocionarse entonces, viendo a este Fito ya canoso y sonriente, emocionado como siempre que vuelve a su ciudad, a esta Rosario que otra vez le rindió homenaje.
Esta vez, el rito se cumplió en El Círculo, como en aquella presentación de su primer disco solista. Con el lujo extra de tenerlo en el palco más cercano al escenario a Angelito Di María, ese otro canalla que también prometió volver a su ciudad y lo hizo, porque al final resulta que Rosario siempre estuvo cerca, como cantaba Paéz.

El show estuvo cargado de guiños a la historia personal de Fito, que recorrió buena parte de su repertorio clásico y momentos más recientes de su carrera. Desde temas de “Del ’63” hasta su última producción “Novela”, aunque también cantó a Pablo Milanés con una maravillosa versión de “El breve espacio en que no estás”. Entre los invitados, el querido Jorge Fandermole.
Esta noche será el turno de la segunda presentación, en el Auditorio Fundación. ¿Por qué en ese lugar? Porque ahí fue donde Páez se enamoró del rock nacional, donde soñó ser lo que finalmente fue. Una noche -lo contó varias veces en entrevistas en estos años- en el Astengo fue cuando vio a “La máquina de hacer pájaros” de Charly García. Y ese flaco del bigote bicolor le terminó cambiando la vida. Lo conoció como público y después fue su amigo, compañero de aventuras, de grabaciones y de escenarios. Por eso al volver a Rosario, también tenía que volver ahí. Mañana jueves, otra vez en El Círculo, para presentar su más flamante obra: “Novela”.
El domingo será la última chance para este reencuentro del querido Fito con su gente, para el abrazo de los rosarinos con Páez. Y será con una función gratis, con un recital grtuito en el Monumento a la Bandera, en una cita que seguramente será masiva e histórica. Y en el medio, pasará su cumpleaños en su ciudad: cumplirá 63, justamente, ese número mágico para su carrera.

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